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	<title>arqa.com &#187; Arquitextos</title>
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	<description>Comunidad abierta de arquitectura, construcción y diseño</description>
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		<title>Una semana rica para la arquitectura</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Oct 2009 23:30:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>grossman</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Luis J. Grossman]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p class="intro">Las notas que siguen no pretenden ser la crónica caliente de los sucesos y las palabras que se vivieron a lo largo de una semana de octubre que resultó en extremo positiva tanto para los arquitectos como para los estudiantes que tuvieron ocasión de asistir a la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires que lleva el número 12 y a una jornada que se llevó a cabo en el auditorio del Malba con la presencia de dos destacados arquitectos españoles.</p><span id="more-238054"></span><strong>Una Bienal de lujo</strong><br />
Desde la nómina de más de 50 disertantes llegados de los más diversos puntos del globo, hasta la prolija organización de un encuentro multitudinario (mérito éste que le cabe a Pichon Rivière &amp; Díaz Bobillo PR&amp;DB), la XII BA de este años hizo recordar las más brillantes ediciones de este evento que se ubica sin duda alguna entre los de mayor predicamento en el mundo, después de la Bienal de Venecia.<br />
Un dato infrecuente fue la exposición que se llevó a cabo en forma paralela con las conferencias. Situada toda la muestra en el Centro Cultural Recoleta, con la impecable conducción de Claudio Massetti, fue llamativo el cuantioso despliegue de paneles que cubrieron las paredes de las 14 salas del Centro.<br />
Salvo un bache al comienzo, porque faltaba la identificación de buena parte de los proyectos presentados, la muestra resultó uno de los puntos altos del encuentro, y así lo manifestaron buena parte de los visitantes extranjeros y provenientes del interior del país. Hubo incluso algunas novedades, como la mostración de la obra de Carlos Zapata, de Estados Unidos, reproducida por completo en una franja de papel fotográfico que, sin solución de continuidad, se iniciaba en una pared y luego seguía pegada al piso hasta llegar a la pared opuesta de la sala.<br />
Mientras tanto, el espectador se gratificaba con la presencia de obras escultóricas muy calificadas que acompañaban el recorrido merced a una iniciativa de Jorge Glusberg que convocó a los más prestigiosos escultores argentinos y que, como es habitual, respondieron con calidad y prontitud a la invitación.<br />
Salvo el caso de Franco Purini, de Italia, que se excusó a último momento por un problema sucedido en su estudio romano, todos los arquitectos anunciados ocuparon en tiempo y forma el escenario del auditorio del Design Center y fueron aplaudidos por una platea colmada y atenta.<br />
Como hará falta más espacio para examinar las disertaciones y hacer un balance de esta Bienal excepcional, sólo me propuse en estas líneas trazar una visión panorámica de lo acontecido.<br />
Habrá que hablar también de los premios otorgados y del mal momento vivido el sábado 10 en la mesa redonda dedicada a la Crítica con la conducción de Manuel Cuadras, cuando el arquitecto Carlos Sallaberry informó de la ausencia de Jorge Glusberg motivada por un accidente sufrido esa madrugada, y de su internación en estado delicado.<br />
Todos los presentes manifestaron su pesar y su deseo de una pronta recuperación de quien es, desde hace casi un cuarto de siglo, el animador e impulsor de estas Bienales conocidas en todo el planeta como una expresión vital de la arquitectura y la cultura argentina.</p>
<p><strong>Como al unísono</strong><br />
En el riquísimo panorama cultural de Buenos Aires no es infrecuente que se produzcan varias actividades el mismo día y a la misma hora. Pues bien, en coincidencia con las jornadas de la Bienal a la que acabo de referirme hubo el martes 6, en el auditorio del Malba (que tuvo que ser reforzado por la nave del Museo con una pantalla que  reproducía el escenario para centenares de estudiantes sentados en el piso) con la platea completa, una conferencia de los arquitectos Alejandro Zaera Polo y Patxi Mangado.<br />
El primero se concentró en la descripción de proyectos en los que las envolventes tenían protagonismo mientras que Mangado puso de relieve, además de algunas obras con el característico sello de su producción (entre ellas el Pabellón de España en la Exposición Internacional del Agua en Zaragoza 2008), su propuesta de un Foro de Arquitectura para el análisis y la evaluación de esta disciplina en el siglo XXI. Como lo expresé al hablar de la Bienal, será necesario un texto especial para el análisis de lo mucho que se dijo en la tarde de ese martes en el Malba.<br />
En este caso también hay que poner de relieve el esfuerzo desplegado por el arquitecto Alberto Gorbatt y su equipo para concretar un seminario de alta calidad y perfecta organización.</p>
<p>Por último, y como otro acontecimiento en la misma semana, el jueves 8 de octubre, con la presencia del gobernador de Santa Fe, doctor Hermes Binner y su equipo de colaboradores, se presentó en la casa de la provincia el libro &#8220;Santa Fe en obras 2008-2009&#8243; que reproduce las obras proyectadas para el período de gobierno en las 5 regiones que conforman el territorio provincial. Hubo una sala, en la exposición de la Bienal, donde se expuso parte de ese conjunto de proyectos de obra pública compuesta por centros de salud y hospitales, escuelas en toda la escala desde jardines de infantes hasta secundarias y terciarias, centros culturales y juzgados. En fin, una suma de realizaciones que cuentan con el asesoramiento de Mario Corea y Silvana Codina y un nutrido equipo de profesionales que impulsa el arquitecto Hugo Storero, Ministro de Obras Públicas y Vivienda de la Provincia.<br />
Como se advierte, fueron días de intensa y fructuosa actividad en el campo de la arquitectura y el urbanismo que los colegas van a capitalizar luego de destilar tanta materia prima y tanto potencial.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/una-semana-rica-para-la-arquitectura.html">Una semana rica para la arquitectura</a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Planeamiento no es una mala palabra</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Aug 2009 21:29:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>grossman</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Luis J. Grossman]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>André Marie Bourlon y Pablo Katz trabajaron en una cátedra de posgrado de la FADU-UBA (dirigida por el arquitecto Jorge Iribarne) en un proyecto para la recuperación de Villa Lugano. Y se propone en este caso una política similar a la aplicada en el sector Este de París. Una estrategia amplia y abarcativa que se inscriba en un tiempo largo (que para la ciudad puede ser de 20 o 30 años) para evitar que cada nuevo gobierno se aparte del plan.</p><p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/planeamiento-no-es-una-mala-palabra.html">Planeamiento no es una mala palabra</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace poco, el 21 de agosto, se realizó en el auditorio de la Alianza Francesa de Buenos Aires una muy interesante conferencia-debate en la que se aludió básicamente a temas de planeamiento urbano.<br />
El protagonista del encuentro fue el ingeniero André Marie Bourlon, quien ya estuvo (siempre junto con el arquitecto argentino Pablo Katz, radicado desde hace 30 años en Francia) tres veces en Buenos Aires en el período 2000/2001.<br />
Ante una pregunta acerca de los cambios percibidos en los 8 años que transcurrieron desde su última estada, Bourlon señala que &#8220;no ve cambios fundamentales en la ciudad&#8221;. Sin embargo -destaca- se nota una clara mejoría en la actitud frente al automóvil dentro del tejido urbano; hay también preocupaciones medioambientales.<br />
Valora como positivos el ensanche de las veredas en Corrientes, las peatonales nuevas, las sendas para bicicletas. Los dos (Bourlon y Katz) subrayan el hecho de haber visto en sus recorridas equipos de medición de contaminación aérea y sonora. Y esto es muy bueno.</p>
<p>Otra vez, casi a dúo, apuntan los expertos que nos visitan que en París hubo un comienzo parecido, con poco entusiasmo de la gente al comienzo. Pero la acción del alcalde para desalentar la llegada de automóviles particulares al área central de la ciudad ya muestra resultados porque se redujo en un 25 por ciento la circulación de vehículos privados en París. Y sólo es el comienzo.<br />
Tal como acontece en Nueva York, es mínimo el porcentaje de la población que tiene automóvil y es una tendencia que muestra señales de mantenerse y consolidarse.<br />
Una buena parte de los parisinos va a pie a su trabajo y también lo hace para las compras de rutina. Y el otro medio de traslado que ganó adeptos en los años recientes es la bicicleta. Al respecto, Pablo Katz subraya que hace 4 años nadie hubiera concebido que hubiera tal cantidad de bicicletas circulando por las calles parisinas.<br />
Y la aseveración se ve en seguida confirmada por cifras: para servir al sistema de Velib&#8217; (apócope de Velos liberté) hay 35.000 bicicletas en libre servicio. Este número se reparte en 1.500 estaciones en París y 700 en la periferia, con la seguridad de que no hay ningún domicilio a más de 200 metros de una estación de bicicletas.<br />
Según los últimos datos, cada unidad se utiliza 12 veces por día, y si se suman otras 100 mil bicicletas privadas, esto marca que ahora los desplazamientos en ese medio superan el 2 por ciento del total, en tanto que hace dos años esa cifra era de menos de la mitad.<br />
Para rematar esta parte de la charla, Bourlon destacó que hay 250 kilómetros de sendas para bicicletas en París. Y todo esto responde a un cambio de comportamiento, ya que no se ven sólo deportistas o jóvenes, sino empleados de corbata que viajan en bicicleta.</p>
<p><strong>No impedir actuar</strong><br />
En una intervención que tuvo durante la conferencia-debate, Pablo Katz subrayó un dato sustancial. En efecto, cuando Francia tenía un gobierno de izquierda, durante la era Mitterrand, el alcalde de París era Chirac, un hombre de derecha. Y ahora que el país tiene una conducción de ese signo con Sarkozy, el alcalde parisino es Bertrand Delanoë, del Partido Socialista. Pero esta circunstancia no alteró las iniciativas dirigidas a mejorar la situación urbana porque la consigna es no impedir actuar. Algo que suele ser habitual en Europa, pero que todavía no se cultiva entre nosotros.<br />
Un ejemplo claro se ve en París en torno de la equiparación paulatina entre los sectores del Este y el Oeste de la ciudad. Una situación análoga a la que se da en Buenos Aires entre el Sud y el Norte.<br />
Hace tres décadas, el Este era popular y degradado y el Oeste era residencial y distinguido. Había además un factor climático: como los vientos dominantes vienen del Oeste, las fuentes de olores (ciertas industrias, mataderos, plantas de tratamiento) se ubican en el Este.<br />
Entre 1981 y 1983, el AAPUR elaboró un plan abarcativo que incluía la construcción de viviendas nuevas, rehabilitación de las antiguas, equipamiento y fuentes de trabajo en el Este. Se cambió el área de Les Halles, con un centro comercial donde estaba el viejo mercado, y se construyó el Beaubourg (el Centro Pompidou). Luego vino la gran operación urbana de La Villette (el antiguo matadero), la Cité de la Musique, el Polideportivo y el parque de Bercy. No hay que olvidar la Opera de la Bastilla, el nuevo Ministerio de Finanzas y la Biblioteca Nacional. Todas obras de envergadura y gran atractivo que cumplen con el objetivo de equilibrar el Este con el Oeste. Y aunque los procesos urbanos demandan tiempo, ya se ven cambios de imagen en el área, el mercado inmobiliario cambió y hay un evidente interés por esa zona de la ciudad. Una política de alquiler público de vivienda social ayudó a mantener a los pobladores del sector.</p>
<p><strong>Lo bueno se impone</strong><br />
Cuando Bertrand Delanoë empezó sus acciones rompiendo calles, ensanchando veredas para mejorar el movimiento de peatones en tanto se restringía el tránsito de automóviles, la gente estaba muy irritada. Sin embargo, y gracias a que el período de mandato es de 6 años (que en este caso se prolongó un año más para que no coincida con la elección presidencial), la población pudo verificar la pertinencia de las ideas puestas en práctica, y lo volvió a votar en 2008 para un nuevo período.<br />
André Marie Bourlon y Pablo Katz trabajaron en una cátedra de posgrado de la FADU-UBA (dirigida por el arquitecto Jorge Iribarne) en un proyecto para la recuperación de Villa Lugano. Y se propone en este caso una política similar a la aplicada en el sector Este de París. Una estrategia amplia y abarcativa que se inscriba en un tiempo largo (que para la ciudad puede ser de 20 o 30 años) para evitar que cada nuevo gobierno se aparte del plan.<br />
Un programa en el que las acciones, en lugar de sumarse algebraicamente se multiplican por un efecto potenciador, donde una prioridad está en el desarrollo del transporte público y en especial en el subterráneo, que debiera prolongarse hasta los bordes de la ciudad, lo mismo que el Premetro.<br />
Como se ve, valía la pena platicar con Bourlon y con Katz, y mi reciente paso por Medellín, en Colombia, no hizo sino confirmar cuán importante es que se tomen decisiones a escala urbana para impulsar el desarrollo sostenido de las ciudades.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/planeamiento-no-es-una-mala-palabra.html">Planeamiento no es una mala palabra</a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Instantáneas de un viaje reciente</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Aug 2009 13:31:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>grossman</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Se sabe que la crónica de viajes es un género literario que tuvo brillantes cultores, de modo que estas líneas no pretenden sino registrar algunas impresiones grabadas en mi memoria en una reciente visita a Italia durante la cual estuve 10 días en Roma y 5 en Venecia.</p><p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/instantaneas-de-un-viaje-reciente.html">Instantáneas de un viaje reciente</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se sabe que la crónica de viajes es un género literario que tuvo brillantes cultores, de modo que estas líneas no pretenden sino registrar algunas impresiones grabadas en mi memoria en una reciente visita a Italia durante la cual estuve 10 días en Roma y 5 en Venecia.<br />
Sería ocioso hablar de lo que Roma exhibe como joyas patrimoniales, pero debo subrayar la conmoción que produjo en mis sentidos y mi espíritu la visión de ese mágico espacio que es el recinto circular del <em>Panteon</em> (que escribo sin tilde porque los romanos lo pronuncian Pánteon). No puedo precisar cuánto tiempo permanecí estático primero y caminando al azar después, mirando hacia lo alto por el efecto hipnótico que tiene el óculo central y el rayo solar que entraba ese día a través de él.<br />
Saqué muchas fotos, pero era visible que el gentío que circulaba por ese ámbito en su origen destinado a homenajear a los dioses (así, en plural) vivía un momento peculiar bajo los efectos de aquello que puede llamarse &#8220;el grado cero de la arquitectura&#8221;. El milagro abstracto de una experiencia espacial sin adjetivaciones, pura y palpable.<br />
Para un profesional, el <em>Panteon</em> tiene valores adicionales a éste que intento vanamente describir, y éstos se refieren al alarde constructivo y estructural de una obra que ya llega a los dos milenios de existencia casi sin cambios. A una semiesfera de mampostería que tiene 47 metros de diámetro con un círculo vacío en el centro, de unos 9 metros, sin refuerzo ni armadura alguna.Pero los amigos me consultan acerca de obras más actuales, de ejemplos de arquitectura contemporánea. Y para responder en pocas palabras me voy a referir a algunos casos que juzgo valiosos.<br />
Uno es el <em>Parco della Musica</em>, el conjunto diseñado por Renzo Piano en el que revela una vez más su sapiencia y su madura creatividad. Se trata de 3 volúmenes de planta ovoidal con sendas cúpulas cubiertas con planchas de plomo, unidos por una amplia galería que cumple funciones de foyer, mientras vincula las partes del complejo y posibilita temas afines tales como tiendas, cafetería, locales anexos y sanitarios. Puede parecer minimalista, pero es de una gran riqueza la combinación de las láminas de plomo de las cubiertas con el basamento de ladrillos y travertino. Son tres cajas armónicas posadas sobre una plataforma terracota.<br />
Como dato singular destaco que en el curso de la obra aparecieron restos de una implantación urbana, los que se dejaron a la vista, se registraron en una maqueta expuesta en uno de los foyers, y quedaron cubiertos en parte por la construcción de una de las salas del conjunto.<br />
Es notable el uso intenso que tiene esta obra, la numerosa asistencia que se ve todos los días y el éxito que conquistó en el público romano, tradicionalmente tan aficionado a la música.</p>
<p>Hay dos producciones de Richard Meier que sirven para evaluar la creatividad del ex <em>Five Architects</em> en un medio tan comprometido como es el paisaje urbano de Roma. Ambos proyectos fueron realizados con poca diferencia (Ara-Pacis en 1995 y la Iglesia de Dios Padre en 1997) pero se terminó primero la iglesia -en 2002- y más tarde la obra a orillas del Tíber, en 2006.<br />
Por su localización céntrica, accedí primero al complejo museístico del Ara Pacis, que está cerca de la Piazza Spagna y al que se llega caminando hacia la margen del Tíber. El objetivo era proteger un antiguo monumento romano, que algunos fechan en el año 9 antes de Cristo, del deterioro sufrido durante tantos siglos a la intemperie. El Ara Pacis es un prisma penetrable revestido en mármol con relieves tallados, al que se puede ingresar luego de subir una escalinata.<br />
La pieza milenaria está rodeada por una estructura de hormigón y cristal que la enmarca con armoniosa veneración, conjugando el lenguaje contemporáneo que maneja con destreza Meier al tiempo que muestra un rostro severo y sobrio en su implantación a orillas del río, muy cercano a la clásica fachada de la iglesia de San Rocco.</p>
<p>Fue mucho más difícil llegar a la segunda creación de Meier en Roma, la <em>Chiesa di Dio Padre Misericordioso</em>. La zona se llama Tor Tre Teste y es un lugar periférico rodeado de edificios de viviendas colectivas de diseño mediocre. En ese marco, la iglesia de Meier se destaca por sus formas y asume un papel monumental pese a sus discretas dimensiones. En una propuesta asimétrica, tres grandes superficies convexas marcan el costado izquierdo de la nave en tanto el lado derecho es un plano recto y continuo. La luz penetra por amplias áreas de cristal y crea un efecto espacial cambiante con el paso de las horas y deslumbrante  por momentos.<br />
Me dio la impresión de una dosis de sobrediseño.<br />
Cuando le comenté al taxista las críticas que algunos expresaban por la distracción de los fieles, que miraban al cielo mientras el párroco decía la misa, el chofer me dio un argumento muy ingenioso: &#8220;tal vez sea mejor que la gente se conecte con Dios sin intermediarios&#8221;.</p>
<p>Dejo para otro momento las impresiones venecianas.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/instantaneas-de-un-viaje-reciente.html">Instantáneas de un viaje reciente</a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Las dos caras de una moneda diversa</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Aug 2009 19:18:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>grossman</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arquitextos]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriela_Grossman]]></category>
		<category><![CDATA[Luis J. Grossman]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por fortuna, son muchas -acaso demasiadas- las muestras que se inauguran con la fotografía como protagonista. Pero en esta ocasión me voy a referir a dos de ellas, con una de las cuales me siento incuestionablemente ligado, porque las imágenes que se exhiben en Restó, Sociedad Central de Arquitectos fueron captadas por mi hija mayor, Gabriela Grossman.</p><p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/esc/arquitextos-esc/las-dos-caras-de-una-moneda-diversa.html">Las dos caras de una moneda diversa</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por fortuna, son muchas -acaso demasiadas- las muestras que se inauguran con la fotografía como protagonista. Pero en esta ocasión me voy a referir a dos de ellas, con una de las cuales me siento incuestionablemente ligado, porque las imágenes que se exhiben en Restó, Sociedad Central de Arquitectos fueron captadas por mi hija mayor, Gabriela Grossman.<br />
Y por encima de parentescos o supuestas parcialidades (que como se verá más adelante, no existen, por lo menos de manera consciente), me parece una buena oportunidad para reflexionar a propósito de las escalas de valores que hoy maneja la crítica, o algunos comentaristas que exhiben la credencial de críticos.</p>
<p>Las dos exposiciones a las que aludiré -y que en el título designo como dos caras de una moneda diversa- son la ya mencionada de la SCA y la que se muestra en las hermosas salas de PROA con el equívoco título de &#8220;Espacios urbanos&#8221;. Utilizo el calificativo porque sólo algunas de las imágenes tienen relación con lo urbano, dicho esto por respeto a la raíz semántica de esa palabra.</p>
<p>La noche en la que se presentó el número 100 de la revista Summa+ en esos sugerentes espacios de la fundación boquense, muchos arquitectos tuvieron la posibilidad de observar un conjunto de fotos de gran tamaño (algunas de dimensiones inéditas para este tipo de muestras) y de características técnicas igualmente excepcionales.<br />
Recuerdo la expresión de Mario Roberto Álvarez cuando se detuvo ante la imagen de la sala Martín Coronado, uno de los registros de la fotógrafa alemana Candida Höffer, impactado por la fidelidad con la que estaban captados todos y cada uno de los detalles de ese espacio tan singular en la producción de nuestro colega decano.</p>
<p>Eso sí, hay que reconocer también que en todas las fotografías de la Höffer se equiparaba la perfección técnica con una tan gélida frialdad que no producía en los espectadores la más mínima reacción emocional. Y lo mismo acontecía, salvo unas pocas excepciones, con las obras de los cuatro colegas que completan una secuencia peculiar por los dos rasgos ya citados más arriba: las medidas de las piezas expuestas y la infrecuente fidelidad de las tomas registradas por Andreas Gursky, Axel Hütte, Thomas Ruff y Thomas Struth.</p>
<p>Acaso sean una muestra arquetípica de este estilo fotográfico, por lo menos para nosotros los arquitectos, los espacios interiores captados por Candida Höffer. Con una profundidad de campo casi milagrosa en fotografías tomadas con luz artificial y ampliadas en las enormes dimensiones de las copias que se exponen, todas y cada una de las salas (entre las que se cuentan los salones dorados de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires y del ex edificio de La Prensa, hoy Casa de la Cultura) se muestran como parte de un relevamiento formal.</p>
<p>No hay una sombra ni una luz que intenten mostrar una pizca de magia o una intención expresiva. Y está claro que esa es una decisión de la autora (una conducta aséptica que está en la base conceptual de los cinco expositores), lo que no significa que los que estamos de este lado de las imágenes nos conformemos con esa postura racional y contenida.</p>
<p>Paso ahora al otro extremo de este par: las fotografías de la serie que GG tituló &#8220;Puertas olvidadas&#8221; componen una secuencia registrada en varios viajes a Salta y Jujuy, en los que la autora se vio sensibilizada por el misterio que emanaba de muchos vanos y puertas con los rasgos más opuestos y disímiles. Un candado o una manilla, un postigo o una reja sugerían sendas tomas y una serie de conjeturas en la mente de la fotógrafa -no profesional- que se ven correspondidas en los ojos de los observadores.</p>
<p>Está claro que faltan en Gabriela el dominio y la destreza, el equipo tecnológico que hoy debe manejar un experto. Este es uno de los contrastes que me permite trazar dialécticamente la coincidencia con la exposición de PROA, y uno añora la posibilidad de que se pudiera amalgamar la pulcritud técnica de los alemanes con una sensibilidad emocional -a pesar de los años uno sigue siendo romántico y aspira a recibir de las obras de arte algo más que perfección formal- que le aporte al espectador ese momento de elevación espiritual que tanto nos hace falta.</p>
<p>Ya tuve una experiencia parecida en mi respetuosa pero frustrante recorrida por la gran muestra de Marcel Duchamp en las mismas salas de la Boca. Y creo que sería provechosa una controversia en torno de los efectos que tienen algunos planteos de las artes plásticas sobre la cultura del siglo XXI. Ni tanto ni tan poco.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/esc/arquitextos-esc/las-dos-caras-de-una-moneda-diversa.html">Las dos caras de una moneda diversa</a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Un experimento varias veces positivo</title>
		<link>http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/un-experimento-varias-veces-positivo.html</link>
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		<pubDate>Mon, 06 Jul 2009 18:05:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>grossman</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arquitextos]]></category>
		<category><![CDATA[_Arqa/News-Archivo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Un colega argentino, el arquitecto Leonardo Zylberberg dicta clases de arquitectura en el California College of the Arts (CCA) de San Francisco, USA, en uno de sus periódicos viajes a Buenos Aires, cuando vino a visitarnos al Casco Histórico, nos contó una práctica que suele hacer con una parte de sus estudiantes (...) Me pareció que se presentaba la situación ideal para abordar un tema que aparece como impostergable en el territorio que abarca el Casco Histórico, y es el proyecto de uno o varios Centros Juveniles.</p><p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/un-experimento-varias-veces-positivo.html">Un experimento varias veces positivo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Acabamos de culminar una experiencia cuyas características y alcances la colocan en el lado del superávit, y me pareció interesante darla a conocer para superar algunas depresiones propias de la época.</p>
<p>Un colega argentino, el arquitecto Leonardo Zylberberg (a quien a partir de este momento llamaremos &#8220;Lalo&#8221;), dicta clases de arquitectura en el California College of the Arts (CCA) de San Francisco, USA. En uno de sus periódicos viajes a Buenos Aires, cuando vino a visitarnos al Casco Histórico, nos contó una práctica que suele hacer con una parte de sus estudiantes.<br />
Se trata de un ejercicio que consiste en venir a la Argentina (una vez lo hizo a las provincias del Noroeste) y desarrollar un anteproyecto previa una recorrida con el reconocimiento del sitio y un análisis de su realidad.<br />
Me pareció que se presentaba la situación ideal para abordar un tema que aparece como impostergable en el territorio que abarca el Casco Histórico, y es el proyecto de uno o varios Centros Juveniles. Es decir, remedar en lo posible algunas realizaciones que pude ver en el exterior y que además de provocar admiración me dieron eso que se suele llamar &#8220;envidia sana&#8221;.</p>
<p>En efecto, tanto Diana Agrest y Mario Gandelsonas como Laureano Forero, los primeros en Nueva York y el segundo en Medellín, lograron diseñar y construir sendos conjuntos dedicados a la juventud con criterios modernos y programas semejantes. En todos los casos los resultados fueron más que buenos, ya que los destinatarios asumieron con entusiasmo y con vigor un sentido de pertenencia que superó las expectativas de los gestores de la idea y de sus proyectistas.<br />
No hace mucho, y con motivo de la disertación que hubo en la Sociedad Central de Arquitectos, comenté mi paso por el edificio de Aranjuez, en Medellín, y las expresiones que allí recogí de un encargado y de varios de los jóvenes usuarios. También conservo en la memoria un comentario de Mario Gandelsonas a propósito de las críticas que provocó el frente de cristal de su primer proyecto en Brooklyn. &#8220;Cuando se produjo la primera pedrada y un vidrio roto, los compañeros del autor del atentado lo corrieron y, cuando lo capturaron, le dijeron que era la primera y la última vez que tolerarían algo así, porque el edificio ‘era de ellos&#8217; y la próxima vez iría preso por dañarlo&#8221;.</p>
<p>Para paliar las adicciones malsanas que atacan a la adolescencia y la juventud del vecindario, contar con centros donde se produzcan encuentros deseables, que apunten a la salud física, mental e intelectual en un ambiente divertido, es un objetivo que me parece esencial. Ésta era la premisa del programa que se elaboró como base para la ejercitación planteada a Lalo y sus estudiantes.</p>
<p><strong>El desarrollo</strong><br />
Un grupo de 12 alumnos de ambos sexos llegó a Buenos Aires el 30 de mayo. Su profesor había arribado una semana antes y coordinó con los arquitectos del Casco Histórico la preselección de terrenos que sirvieran como escenario real para el ejercicio. Se eligieron 6 para que los alumnos pudieran a su vez decidirse por cuatro.<br />
En efecto, a los 12 norteamericanos se agregaron 4 alumnos del Taller de Jorge Sarquis en la FADU de la Universidad de Buenos Aires, los que se repartieron en los 4 equipos, de manera que en cada uno de los grupos iban a trabajar 3 estudiantes de San Francisco y uno local. Durante una semana se empezó con una clase dictada en el CH, primero por quien esto escribe y luego por la arquitecta Graciela Labato.<br />
Hubo recorridos por el barrio de San Telmo, que fue elegido como base por los estudiantes y su profesor, con el asesoramiento de los expertos del CH encabezados por el arquitecto Juan Canz, con quien visitaron una casa de apoyo a los jóvenes en situación de calle en Paseo Colón 1366.<br />
Durante las semanas siguientes, los equipos trabajaron en un taller de la Universidad Di Tella, donde elaboraron sus propuestas en forma gráfica y en sendas maquetas.<br />
El lunes 22 de junio se hizo la presentación de los 4 anteproyectos ante un Jury que integró el profesor Lalo Zylberberg conmigo, el arquitecto Jorge Sarquis y tres docentes de la Di Tella. Fue una jornada muy estimulante y positiva por las expresiones vertidas, tanto por los miembros del tribunal a cargo de las evaluaciones como por los estudiantes autores de los trabajos.</p>
<p>Supongo que en corto plazo daremos a conocer los proyectos realizados. Entre tanto, el experimento ha sido a todas luces positivo. Para el profesor Zylberberg y sus alumnos resultó muy entusiasmante trabajar en un tema tan real como necesario, en terrenos reales y con perspectivas de ser concretado a mediano plazo. Para nosotros, que impulsamos la idea a partir del interés que despierta en el vecindario y en la sociedad en general una iniciativa que debe dejar de ser una utopía, es el comienzo de una etapa de realización efectiva.<br />
Ahora, sobre la base de los mejores proyectos, buscaremos los medios para lograr su concreción.</p>
<p><img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2009/07/luis.jpg" alt="luis Un experimento varias veces positivo"  title="Un experimento varias veces positivo" /></p>
<p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/un-experimento-varias-veces-positivo.html">Un experimento varias veces positivo</a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Un señor llamado Sergio Fajardo</title>
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		<pubDate>Mon, 04 May 2009 12:49:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>grossman</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arquitextos]]></category>
		<category><![CDATA[_Arqa/News-Archivo]]></category>
		<category><![CDATA[Luis J. Grossman]]></category>
		<category><![CDATA[medellin]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por cierto que sería ingenuo pensar que con buena arquitectura se resolverán temas tan graves como los de la exclusión y sus consecuencias. Pero también es cierto que cuando se pone el acento en la aplicación de recursos y talento en la resolución de esas cuestiones, las respuestas positivas empiezan a verse.</p><p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/un-senor-llamado-sergio-fajardo.html">Un señor llamado Sergio Fajardo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En cumplimiento de objetivos primarios, la Sociedad Central de Arquitectos patrocina en su sede la realización de mesas redondas, debates, conferencias y presentaciones. Por eso, habituados a esa suerte de rutina en la que hay -obviamente- puntos altos y otros no tanto, muchos colegas no valoran en su justo nivel la calidad y variedad de las disertaciones que tienen lugar en ese áspero auditorio de ladrillos a la vista.<br />
Como es imposible en Buenos Aires, con la vasta oferta de reuniones culturales que hay el mismo día y a la misma hora, comprometerse para una reunión determinada, quiero poner el acento en una conferencia a la que acudí por razones que después aclararé y que muchos colegas deberían haber escuchado.<br />
Dos jóvenes arquitectos colombianos, de 28 y 29 años respectivamente, iban a exponer acerca de un plan arquitectónico-urbano en el que colaboraron en su ciudad, Medellín, que fue oportunamente rotulado con el nombre de &#8220;Medellín, la más educada&#8221;. El mentor de este emprendimiento, cuyos efectos alcancé a conocer en parte hace varios años, fue el alcalde de esa ciudad, Sergio Fajardo. Y de aquella experiencia hablaba mientras tomábamos café con Alberto Gorbatt, cuando el presidente de la SCA, Daniel Silberfaden, nos presentó a los expositores.<br />
Pasamos, pues, a la sala auditorio y dio comienzo el acto. La disertación de los arquitectos Juan Sebastián Bustamante Fernández y Natalia Castaño Cárdenas resultó muy precisa e interesante, el público la escuchó con atención y sorprendido, estoy seguro, por lo que veía y por los datos y cifras que recibía, de los que quizá uno de los más impactantes se refiere al descenso en la cifra de criminalidad en el territorio de Medellín, una ciudad conocida durante muchos años por el cartel de la droga y por ser la sede de uno de sus máximos líderes (Pablo Escobar). El número de crímenes cometidos por cada 100.000 habitantes descendió de más de 300 a 26, es decir, en una proporción asombrosa en pocos años.<br />
Y lo llamativo es que tal cambio se produjo en gran medida mediante la aplicación de procedimientos urbanos y arquitectónicos: mejoras en las comunicaciones y en los medios de acceso a los barrios marginales, en su vinculación con la trama de la ciudad, en la construcción de bibliotecas y centros juveniles, en la inversión de importantes sumas de dinero en las áreas más pobres.</p>
<p><strong>Arquitectura y sociedad</strong><br />
Algunos de los lectores de esta columna saben que uno de los más célebres arquitectos de Medellín, Laureano Forero, es mi amigo y fuimos socios en la realización de un proyecto construido en Rosario. Hace algunos años, con motivo de un viaje que hice con mi esposa a Panamá, aprovechamos la ocasión para pasar unos días en Medellín, en la casa del Nano Forero.<br />
Pudimos experimentar entonces el proceso vivido en esa ciudad a partir de la llegada de Fajardo a la alcaidía y vimos algunas obras de Forero en barriadas bravas, como el Centro de Aranjuez. Y viajamos en el Metro, una obra que luce como el eje del desarrollo del Plan, y subimos en el Cable al barrio de Santo Domingo, otro vecindario bravío situado a unos 800 metros de altura con respecto al centro de la ciudad.<br />
De Santo Domingo y Aranjuez puedo contar dos episodios que ayudarán a entender los alcances de esas obras.<br />
Cuando llegamos a la última estación del funicular, y mientras el matrimonio Forero y mi esposa empezaban a pasear por la calle principal de lo que fue hasta hace poco otro escenario, me quedé sacando fotografías desde la parada del cable. Entonces, un anciano se acercó y me comentó que apenas un año atrás yo no estaría haciendo eso, primero porque seguramente ya no tendría la cámara y segundo porque quizá ya no estaría con vida.<br />
Al terminar mi recorrido por el Centro de Aranjuez, estupenda obra de Forero, bajábamos en un ascensor y le pregunté al ordenanza que nos guiaba cuánto hacía que ese conjunto se había edificado. Cuando me lo dijo le pregunté ¿tantos años y no hay una rayadura en el ascensor?, a lo que me respondió con un gesto de asombro ante un pregunta estúpida: ¿cómo lo van a rayar, si es de ellos?<br />
Un episodio similar hubo en el Bronx neoyorquino cuando se le preguntó al arquitecto Mario Gandelsonas si no era riesgosa una fachada de cristal para un centro juvenil de ese vecindario. &#8220;Al primero que rompa un vidrio, lo fajan sus propios compañeros&#8221;. Al escuchar esto uno evoca los ascensores de la Facultad de Arquitectura y se ruboriza avergonzado.<br />
También debe avergonzarnos observar la atención puesta en el proyecto y construcción de bibliotecas, un tema que aparece publicado en España todos los meses, y se lo ve en los EE.UU. con frecuencia, pero entre nosotros ha desaparecido del repertorio.</p>
<p>Por cierto que sería ingenuo pensar que con buena arquitectura se resolverán temas tan graves como los de la exclusión y sus consecuencias. Pero también es cierto que cuando se pone el acento en la aplicación de recursos y talento en la resolución de esas cuestiones, las respuestas positivas empiezan a verse.<br />
Hay que agradecer, pues, al señor Sergio Fajardo y a su talentoso equipo de colaboradores porque nos alienta saber que en América latina hay ejemplos concretos a seguir.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/un-senor-llamado-sergio-fajardo.html">Un señor llamado Sergio Fajardo</a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Sobre Claudio Caveri</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Apr 2009 15:08:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>grossman</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arquitextos]]></category>
		<category><![CDATA[_Arqa/News-Archivo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Hace casi un año y medio que vivo a dos cuadras de una de las obras que más me impactaron dentro de la producción contemporánea de nuestra arquitectura. Se trata de un conjunto edilicio que, a más de medio siglo de su construcción, conserva una lozanía y una majestad que no son comunes en edificios [...]</p><p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/sobre-claudio-caveri.html">Sobre Claudio Caveri</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="intro">Hace casi un año y medio que vivo a dos cuadras de una de las obras que más me impactaron dentro de la producción contemporánea de nuestra arquitectura. Se trata de un conjunto edilicio que, a más de medio siglo de su construcción, conserva una lozanía y una majestad que no son comunes en edificios de ese tiempo: la iglesia de Nuestra Señora de Fátima, ubicada sobre la avenida del Libertador, en Martínez.</p><span id="more-228411"></span><img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2009/04/fatima.jpg" alt="fatima Sobre Claudio Caveri" align="right" title="Sobre Claudio Caveri" />Para información de los jóvenes, que quizá no han oído todavía hablar de esta notable pieza arquitectónica, sus autores son los arquitectos Claudio Caveri y Eduardo Ellis, que por entonces formaban una sociedad que más tarde se disolvió.<br />
A Eduardo lo he visto y lo veo con cierta frecuencia, pero con Caveri me pasó algo que sospecho le acontece a muchos colegas. Si se tiene en cuenta que poco después de terminada la iglesia de Fátima, Caveri fundó la Comunidad Tierra -esto era en 1958- uno podía suponer que ese personaje, fuertemente influido por el pensamiento de Teilhard de Chardin, sería ahora un hombre de edad muy avanzada o, como más de uno lo pensó, había fallecido. Lo que resulta válido aclarar ahora, es que cuando CC puso en marcha aquella idea para muchos utópica (Comunidad Tierra) tenía tan sólo 30 años.<br />
Por eso, cuando tuve la satisfacción personal e intelectual de encontrarlo en una jornada referida a temas arquitectónicos y urbanos, primero me sorprendí y más tarde me alegré al verlo con el mismo dinamismo y sentido del humor, con igual brío y pasión. Ahora, después de leer algunos de sus trabajos teóricos en un sitio de curioso título (cremortártaro), creí válido traer su figura a un plano destacado y -si fuera necesario- provocar en los jóvenes estudiantes y colegas el interés por conocer su pensamiento y sus obras. Sin juicios de valor a priori.</p>
<p><strong>Dos escritos ilustrados</strong><br />
El ocio y el silencio, que es uno de los rasgos más envidiables de Colonia del Sacramento, me permitieron encontrar y leer dos trabajos firmados por CC.<br />
Ambos ensayos están fechados el 4 de abril, pero a pesar de mi ignorancia en temas de &#8220;navegación&#8221;, creo que hay uno anterior (&#8220;Crisis del Poder y la Arquitectura como Espejo&#8221;) y otro todavía más reciente: &#8220;La desconstrucción (sic) como juego rebelde contra lo antiguo&#8221;.<br />
Los dos trabajos son relativamente largos, lo que no me permite realizar una reseña en el espacio del que dispongo, y están ilustrados con una técnica de collage, en la que a veces se incluyen leyendas alusivas.<br />
Cómodamente ubicado en una reposera, casi siempre al sol, me lo pasé subrayando párrafos, marcando con flechas, señales o signos de admiración y de pregunta, por el acuerdo o el rechazo a determinadas afirmaciones.<br />
Caveri es un maestro, en el más amplio y extenso sentido del término, por eso parece haber un exceso de citas para alguien que se muestra pletórico de reflexiones propias. De convicciones e interrogantes, de una sólida madurez, para decirlo en una palabra (o dos).<br />
Hay algunas definiciones que rezuman el ingenio y la sapiencia de alguien que puede condensar en pocas palabras pensamientos que, en otros autores, cubren numerosas páginas. Como suele ocurrir, en el marasmo de hojas que se formó con las 29 carillas impresas de Caveri, no encuentro los fragmentos que había marcado. Trataré de reproducir lo mejor posible: cuando habla de la &#8220;desconstrucción&#8221;, como decidió denominar a este movimiento, dice que los desconstructivistas le recuerdan a esos jóvenes rebeldes, opuestos al establishment y a todo en general, que sin embargo siguen viviendo y alimentándose en la casa de los padres. Magistral.<br />
Aunque empieza con Hegel, pasando no obstante por Parménides y otros griegos y romanos, aunque no sé por qué alude al pensamiento &#8220;semito-cristiano&#8221; en lugar de nombrarlo como es: judeo-cristiano, Caveri llega a la más caliente actualidad.  Y habla de la juventud marginal sumida en el paco y el hambre de tener, y llega a &#8220;hoy el quiebre de la timba financiera&#8221;.<br />
Casi siempre asoma su arista polémica y controversial, y exclama &#8220;Basta de arquitectos diseñadores que desde su mesa de dibujo hacen modelos para repetir y que nunca bajaron a ayudar la autoconstrucción, donde el proyecto surge del diálogo con el futuro habitante de la vivienda. Basta de fachadas neoliberales en los countries, pero basta también de esos juegos desconstructivos de los que se creen progresistas&#8221;.<br />
Entre las citas y referencias, que reitero pueden ser sobreabundantes, hay una al comienzo del segundo ensayo que fue extraída de Ornamento y delito, de Adolf Loos, y dice: &#8220;La sociedad no tiene necesidad de arquitectura sino de viviendas, que mientras falten viviendas será inmoral gastar dinero transformando las viviendas en arquitectura, porque si no sirve a las necesidades prácticas es inmoral y si las sirve no es arte&#8221;. Caveri refuta esta sentencia, pero prefiero dejar mi comentario para otro artículo, sobre todo al pensar que acaba de cumplirse un siglo de su formulación por parte de un tipo singularmente duro y lúcido.<br />
Y aquí termino, agradeciendo a Claudio Caveri por las obras, las iniciativas y las cavilaciones, que siguen dando motivo para el debate y el acuerdo, y por incentivar ese ejercicio tan devaluado en nuestras universidades, que es el de pensar.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/sobre-claudio-caveri.html">Sobre Claudio Caveri</a></p>]]></content:encoded>
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		<title>¿Crónica de viaje?</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Apr 2009 14:35:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Gorbatt</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arquitextos]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Hace ya varios años que no me concedía un descanso, y un par de días atrás decidí cruzar el Plata para buscar en la serenidad de Colonia el intervalo de reposo y reflexión que me hace falta.</p><p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/esc/arquitextos-esc/cronica-de-viaje.html">¿Crónica de viaje?</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace ya varios años que no me concedía un descanso, y un par de días atrás decidí cruzar el Plata para buscar en la serenidad de Colonia el intervalo de reposo y reflexión que me hace falta. Es la primera vez en la vida que realizo un viaje así en soledad; en el vasto desayunador del Sheraton de Colonia, lleno de familias, parejas y grupos de amigos añosos, soy el único que ocupa una mesa solo.<br />
Pero como no cultivo la autocompasión, ya me hice cargo con mucho pesar de mi viudez y aprovecho el abundante y variado desayuno para hojear este ejemplar sabatino de El País. Y aquí llega el punto que me movilizó para escribir estas líneas.<br />
En la sección <strong>Ciudades</strong> (sea dicho de paso, buen título y tema para un fascículo semanal) hay un encabezado a todo el ancho de la primera plana en tipografía grande y en mayúsculas (lo que otrora se llamaba &#8220;título catástrofe&#8221;): <strong>LONDRES DEBATE DISEÑO DE VIÑOLY</strong>.<br />
Es posible que algunos lectores de <a href="http://www.arqa.com" target="_blank">arqa.com</a>, habituados a buscar informaciones en la red informática, estén ya al tanto de una noticia que para mí -cautivo de los impresos en papel- es toda una novedad.</p>
<p><strong>La Battersea Power Station</strong><br />
Fue hace tres cuartos de siglo, en 1933, cuando empezó a funcionar la central eléctrica que proyectó a orillas del Támesis el arquitecto Giles Gilbert Scott. A mediados de los &#8217;80 se detuvo y permaneció inactiva durante 25 años.<br />
En 2007 se iniciaron los primeros bocetos de Rafael Viñoly en un predio que, además de la mole edilicia con las 4 chimeneas blancas, abarca 15 hectáreas.<br />
Una dimensión y un marco que, para alguien como Rafael, resultaban altamente inspiradores.<br />
Según cita El País, el autor (que el periódico menciona reiteradamente como &#8220;el arquitecto uruguayo&#8221; o &#8220;el montevideano&#8221;) señaló: &#8220;El proyecto propuesto combina diferentes usos en forma balanceada para asegurar la integración urbana, proveer una nueva solución en el transporte y establecer una estrategia energética que reduce radicalmente el consumo al tiempo que genera un complemento no contaminante a través del uso de energías renovables&#8221;.<br />
Hay que aclarar que al contrario de la otra usina, que hoy es la Tate Modern, la Battersea Power seguirá generando energía, pero sus chimeneas sólo expulsarán vapor de agua.<br />
El nuevo vecindario contendrá departamentos, un hotel de lujo, un anfiteatro para 2.000 personas, comercios, escuela y dispensario médico.</p>
<p><strong>El dilema de &#8220;la chimenea&#8221;</strong><br />
La gran controversia originada en Londres, a la que alude el título del diario, hizo centro en un rasgo destacado del proyecto, una torre de 300 metros de altura bautizada desde el comienzo como &#8220;la chimenea&#8221;.<br />
Esta pieza arquitectónica, que a mi me parece excepcional por su armónica resolución, dio motivo a múltiples objeciones que partieron incluso de Boris Johnson, intendente de Londres. Se rechazaba, además del &#8220;impacto para edificios patrimoniales&#8221;, la altura singular del volumen propuesto.<br />
A esos argumentos, Rob Tincknell, director ejecutivo de Treasury Holdings -la empresa desarrollista- dijo: &#8220;La conservación de la Battersea Power Station junto a la arquitectura contemporánea va a realzar su importancia al yuxtaponer lo viejo con lo nuevo&#8221;, y agregó que &#8220;los londinenses tienen un apego emocional fuerte con este edificio (ver una nota más adelante), pero la mayoría quiere ver algo positivo funcionando allí. Vamos a alcanzar y superar sus expectativas&#8221;.<br />
Con relación a ese &#8220;apego emocional&#8221;, Viñoly destacó, como respuesta a las críticas, &#8220;Si yo les mostrara las cartas que escribía la gente en la época en que estaban construyendo la planta, ¡la gente la odiaba!&#8221;. Cosas que suelen acontecer.<br />
De todos modos, el debate resultó corrosivo para Rafael: en diciembre último se bajó a 250 metros la altura de la torre, y este año la &#8220;chimenea&#8221; desapareció del proyecto.</p>
<p><strong>Lamentable</strong><br />
Con el paso del tiempo, uno adquiere -eso creo por lo menos en mi caso- una sensibilidad que lo habilita para juzgar una creación arquitectónica y urbana. Basado en eso, y sin pecar de infalible, opino que es una pena, es lamentable que ese hermoso volumen cilíndrico no forme parte del proyecto de la Battersea Power Station. Y espero confiado en que el buen sentido, esa virtud que caracteriza a los ingleses, prevalezca. Y que &#8220;la chimenea&#8221; vuelva a su lugar.</p>
<p>Queda claro que, a pesar del título, esta no es una crónica de viaje. Pero sin duda alude a una cuestión que quizá no hubiera captado de este modo en Buenos Aires. Ciudad que es, fuera de toda discusión, el escenario en el que se formó y maduró Rafael Viñoly como arquitecto.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/esc/arquitextos-esc/cronica-de-viaje.html">¿Crónica de viaje?</a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Lecturas que inspiran</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Mar 2009 13:58:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>grossman</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arquitextos]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Voy a dedicar las líneas que siguen a recomendar con entusiasmo y convicción un libro que apareció hace pocos meses y condensa, a mi modo de ver, muchas reflexiones que un estudiante y un arquitecto (joven y no tanto) deberían revisar, debatir o incluso rebatir si lo creyeran necesario.</p><p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/esc/arquitextos-esc/lecturas-que-inspiran.html">Lecturas que inspiran</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Oscar Niemeyer, maestro de la arquitectura moderna de Brasil, tiene ya 101 años y avanza sin prisa hacia los 102. Exhibe, más allá de esa cifra infrecuente, una claridad mental y una expresión fluida que sorprenden a sus interlocutores, y una frase que repite a menudo tiene que ver con una convicción que mantiene desde hace mucho tiempo: insta a los estudiantes y a los colegas más jóvenes a que lean más.<br />
En un mundo dominado por la informática y por Internet, Niemeyer, adalid del espíritu contemporáneo, insiste en exaltar los valores de las buenas lecturas.<br />
Es por eso que voy a dedicar las líneas que siguen a recomendar con entusiasmo y convicción un libro que apareció hace pocos meses -se acabó de imprimir en noviembre de 2008- y condensa, a mi modo de ver, muchas reflexiones que un estudiante y un arquitecto (joven y no tanto) deberían revisar, debatir o incluso rebatir si lo creyeran necesario.<br />
El volumen, prolijamente editado por la Librería Concentra (Esquina del Arquitecto), se llama <em>Hablan de diseño</em>, lleva la firma de los arquitectos Horacio Pando, Amancio Williams y Alfredo Casares, y la edición fue revisada y coordinada por el arquitecto Juan Manuel Boggio Videla.</p>
<p>Hay una circunstancia que aumenta la curiosidad por acceder a los textos que, inteligentemente ilustrados, ofrece el libro de marras. Porque se cumplen ahora 30 años del seminario que le dio origen, el Seminario de Diseño Arquitectónico desarrollado en la empresa SADE por los colegas arriba mencionados. Eso ocurrió en 1979 y se llevó a cabo la desgrabación de las cintas magnetofónicas originales, de cuya revisión y compilación se ocupó JMBV.<br />
Cabe consignar que la ruta principal del curso es piloteada por Pando, el que da intervención sucesivamente a Amancio Williams y Alfredo Casares.<br />
Como bien lo destaca Ramón Gutiérrez en la Introducción, es elogiable la disposición positiva de una empresa de ingeniería y construcción como lo fue durante muchas décadas SADE, para promover un ciclo de este nivel donde se abordara a la vez el conocimiento académico junto con la reflexión y la capacitación práctica. Y una iniciativa como esa se explica con la figura de Vittorio Orsi, un ingeniero humanista, un empresario de avanzada de cuyos quilates habla muy bien el escrito que preparó para el libro a los 90 años de vida. Es imposible reproducir aquí un mensaje que no tiene desperdicio, permítaseme entonces copiar un párrafo extraído  entre los objetivos de Orsi para su empresa: &#8220;Transferir, hacer permanente el vital elemento afectivo, expresado en nuestro comportamiento y relación con nuestro personal, educado, gentil e innovativo. Transformar el estilo de coraje, de afectuosidad, de no mediocridad, en una tradición&#8221;. Para no olvidar.</p>
<p>Con el resto de este volumen me ocurre algo análogo. Estoy tentado por la transcripción de fragmentos que considero antológicos, pero me someto a las limitaciones de espacio y supongo -deseo- que muchos de los lectores buscarán <em>Hablan de diseño </em>para recibir de primera mano esos pensamientos de boca de sus autores.<br />
Las ironías de un cuerpo universitario que trabajó -y trabaja- desde que tengo conocimiento del tema (casi 60 años) en compartimientos estancos las experimento al leer las lecciones de Horacio Pando, que empiezan con sendas citas a Martin Heidegger y José Ortega y Gasset. Porque, sin saberlo, en mis clases iniciales yo mencionaba Bauen-Wohnen-Denken (Construir-Habitar-Pensar) del filósofo alemán, y la aguda réplica de Ortega en una brillante conferencia, ambas intervenciones en aquel imprescindible Coloquio que se realizó en Darmstadt en 1951.</p>
<p>Debo decir que para comentar esta obra, aunque fuera en forma tangencial como lo hice hasta ahora, me tocan las generales de la ley (como dicen los abogados) porque tengo hacia Alfredo Casares un sentimiento muy hondo de admiración personal y profesional. Fui durante dos años alumno de su taller de Composición Arquitectónica, y fue un honor para mí que ni yo ni el maestro olvidáramos ese lapso. Por eso valoro las intervenciones de amigos y colegas como Alfredo Joselevich, Guillermo Mérega, Juan Carlos Mantero y Alberto Bellucci, los que me conmovieron por las palabras que dedican a sus profesores, maestros en el oficio y la profesión que elegimos, y también en la escala de valores que decidimos aplicar en la vida.</p>
<p><em>Hablan de diseño</em> es para mí, y espero que lo sea para muchos, un libro de cabecera, un texto para subrayar y escribir al margen; y cabe agradecer a Juan Manuel Boggio Videla la idea de rescatar aquellas viejas grabaciones, esas antiguas fotografías, y volcarlas en un volumen fresco y absolutamente actual. Ojalá se cumpla la recomendación de Oscar Niemeyer, y como resultado de la misma, se lea este hermoso libro.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/esc/arquitextos-esc/lecturas-que-inspiran.html">Lecturas que inspiran</a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Ese muchacho Frank</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Mar 2009 11:09:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>grossman</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>La frase, que me pareció llena de cariño y admiración, la pronunció uno de los oradores en la inauguración de dos muestras que se exhiben en el MARQ y que incluyen la que rotularon &#8220;Frank Lloyd Wright: dibujos y maquetas&#8221; con un subtítulo que reza Dibujos del Portfolio Wasmuth (1910), colección Arq. Ricardo Rosso.La otra [...]</p><p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/esc/arquitextos-esc/ese-muchacho-frank.html">Ese muchacho Frank</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2009/03/fllw.jpg" alt="fllw Ese muchacho Frank" align="right" title="Ese muchacho Frank" /><p class="intro">La frase, que me pareció llena de cariño y admiración, la pronunció uno de los oradores en la inauguración de dos muestras que se exhiben en el MARQ y que incluyen la que rotularon &#8220;Frank Lloyd Wright: dibujos y maquetas&#8221; con un subtítulo que reza Dibujos del Portfolio Wasmuth (1910), colección Arq. Ricardo Rosso.</p><span id="more-226644"></span>La otra exposición, Arquitectura del Paisaje, tiene poemas y dibujos de Horacio Sardin y una instalación paisajística de Cristina Le Mehauté y Guillermo Partiño. Este último fue quien, al referirse al vecino que exhibía bajo el mismo techo, aludió a &#8220;ese muchacho Frank&#8221; y rompió de ese modo cordial un enjambre de equívocos, prejuicios e ignorancias que distancian a los jóvenes arquitectos y estudiantes de quien fue, desde los inicios del siglo XX hasta casi los finales del mismo, el modelo vivo que irradiaba un modo de concebir y realizar arquitectura.<br />
Ese personaje enorme y casi inasible, difuminado en las neblinas de la leyenda, se llama Frank Lloyd Wright, y es gracias a la carpeta que Ricardo Rosso ha conservado intacta y a la obstinada y sapiente tarea de Juan<br />
Manuel Boggio Videla como impulsor y curador de la exposición, en la que muchos -ojalá que sean muchísimos- visitantes podrán ponderar los valores, las habilidades, las destrezas y la vasta creatividad que se percibe en cada una de las láminas que integran la muestra. Además, claro está, de lo que muestran las maquetas realizadas en el taller de la FADU que dirige el arquitecto Jaime Grinberg.</p>
<p><strong>Volver a vivir</strong></p>
<p>Para los que habitamos una facultad en la que -antes de que se discutiera en términos políticos o ideológicos- el tema de debate pasaba por el enfrentamiento entre los racionalistas (que enarbolaban las banderas de Le Corbusier y Mies van der Rohe) y los organicistas (que veneraban a Wright y  Alvar Aalto), recorrer estos paneles equivale a una sensación de &#8220;volver a vivir&#8221;. En un momento dado, la visita del genial e histriónico Bruno Zevi volcó la balanza a favor de la arquitectura orgánica y enriqueció el nivel de las  controversias con un soporte teórico más consistente.<br />
Eran los años en los que se terminaba la sede neoyorquina del Guggenheim en la 5ª. Avenida, con los ecos que aquella obra singular provocaría entre la crítica y los habitantes de la ciudad de los rascacielos.<br />
Ahora, los que recorríamos la muestra el viernes, nos mirábamos con un gesto cómplice que musitaba algo así como &#8220;ahora van a ver los muchachos que se pudieron crear espacios cautivantes y novísimos sin necesidad de computadoras&#8221;, o como me señaló Iglesias Moli con énfasis, mostrando un corte perspectivado: ¡esto es a mano alzada!.<br />
Está claro que, por encima de enfoques nostálgicos (a los que no me sumo en modo alguno) lo que se admira cada vez que uno regresa a esta iconografía wrightiana, es el sabio manejo de las relaciones interior-exterior, la riqueza expresiva de los espacios y la limpieza de las soluciones constructivas.<br />
Sin hablar del diestro y riguroso tratamiento del paisajismo en el contorno de las masas edificadas.<br />
Hace justo un siglo, en 1909, se terminaba la Robie House, una pieza de arquitectura ineludible para ilustrar los puntos liminares del lenguaje   contemporáneo. En un terreno muy estrecho sobre una esquina, ese muchacho Wright logra diseñar una vivienda que todavía hoy, cien años más tarde, asombra a todos los que la visitan, que se mudarían allí de inmediato. Porque a diferencia de otras casas modernas, gratas a la vista y muy fotogénicas, pero no tan vivibles, la Robie es acogedora y cálida, íntima y generosa en vistas hacia y desde el exterior. El doctor Robie, su propietario, que vivió en esa casa durante muchos años lamentó, en un texto inolvidable, su partida de aquel hogar cuando tuvo que hacerlo por razones familiares.<br />
Un año más tarde, Wright viajó a Europa e hizo una exposición de sus obras en Berlín, lo que provocó expresiones admirativas poco frecuentes en ese continente cuando el destinatario, como en este caso, era un norteamericano joven (tenía poco más de 40 años). Uno de los más entusiastas panegiristas de la producción exhibida fue Ludwig Mies van der Rohe, quien tuvo frases muy ponderativas para Wright, algunas de las cuales citó Boggio Videla en su discurso de la presentación.<br />
Pues bien, el contenido de esa Exposición de Berlín fue recogido y editado en 1910 en una carpeta que se conoció como el , documento que en versión facsimilar guarda celosamente el arquitecto Ricardo Rosso.<br />
Ese material es el que se exhibe en el primer piso del Marq, mientras en la planta baja hay una ingeniosa gráfica que ilustra la larga trayectoria del maestro, más de setenta años de trabajo ininterrumpido, además de un video que reproduce momentos de su vida y su producción.<br />
Voy a parecer un tanto reiterativo, pero creo que no puede dejar de concurrir al Marq nadie que se interese por la arquitectura contemporánea, para ubicarse en el continuum histórico que nace en los finales del siglo XIX en Chicago y que hizo cumbre con la labor de ese muchacho Frank.</p>
<p><img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2009/03/frank1.jpg" alt="frank1 Ese muchacho Frank"  title="Ese muchacho Frank" /></p>
<p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/esc/arquitextos-esc/ese-muchacho-frank.html">Ese muchacho Frank</a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Y se nos fue el Togo…</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Feb 2009 19:18:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Gorbatt</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arquitextos]]></category>
		<category><![CDATA[_Arqa/News-Archivo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>El impacto lo recibí al abrir uno de los habituales boletines de la Sociedad Central de Arquitectos: el 31 de enero falleció en la ciudad de Córdoba el arquitecto José Ignacio &#8220;Togo&#8221; Díaz.Por lo general, los primeros días del año son propicios para los augurios gratificantes y las salutaciones amigables. En este caso, y lo [...]</p><p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/y-se-nos-fue-el-togo.html">Y se nos fue el Togo…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="intro">El impacto lo recibí al abrir uno de los habituales boletines de la Sociedad Central de Arquitectos: el 31 de enero falleció en la ciudad de Córdoba el arquitecto José Ignacio &#8220;Togo&#8221; Díaz.</p><span id="more-225194"></span>Por lo general, los primeros días del año son propicios para los augurios gratificantes y las salutaciones amigables. En este caso, y lo manifiesto como un sentimiento absolutamente personal, fue como un relámpago en cuya luz vertiginosa se reflejaran momentos de regocijo y buen humor, de pláticas con matices filosóficos o artísticos, literarios y arquitectónicos.<br />
Como no podía ser de otra manera, lo conocí en uno de mis espaciados viajes a la capital cordobesa, en aquella ocasión para disertar en un teatro contiguo a un complejo comercial del centro.<br />
Cuando nos presentaron le comenté el efecto imborrable que uno recibe al observar el conjunto de edificios de ladrillos a la vista que la sociedad Díaz &amp; Losada había levantado en toda la zona céntrica de la ciudad. Su respuesta era esa sonrisa buena y mansa que lo caracterizaba, una expresión a la vez inteligente y reconcentrada, de alguien que siempre estaba con la mente en otra dimensión, además de la inevitable visión cotidiana.<br />
Después, con el correr de los años, intercambiamos publicaciones y esquelas, algún comentario en mis columnas de La Nación provocaba una inmediata respuesta agradecida, y tuve la oportunidad de asistir a la inauguración del Hotel Panorama primero, y poco más tarde a la de la filial del mismo que se habilitó a pocas cuadras de distancia, también sobre la Cañada.<br />
Y después vino el terremoto. Después de más de 26 años de trabajo conjunto, la sociedad con el ingeniero Losada entró en una crisis financiera insuperable y el Togo pasó a instalar su estudio en la casa donde vivía. Y siguió dibujando sus plantas, cortes y perspectivas para residencias, que le servían para aliviar la amarga sensación de tanta obra frustrada y tantas buenas experiencias malogradas.<br />
Empezó a pintar, y el tema que lo obsesionaba -para sorpresa de algunos jóvenes que ironizan a propósito de su producción por la obsesión ladrillera del Togo- eran las flores. El Togo se extasiaba ante el milagro formal y cromático de una corola.<br />
Hace años que no nos veíamos. Quizá hubo algún correo a través de la pantalla y algún sobre con dibujos y manuscritos.<br />
Sé que en mi biblioteca hay un libro con su obra, hay números de revistas consagrados a esos volúmenes bermejos con perfiles escultóricos que ya no se pueden sustraer del paisaje urbano de Córdoba, pero decidí no levantarme para buscar dato alguno. Prefiero de verdad no ver una foto, para recordar esa frente despejada y esa mirada a la vez triste y juguetona, esa media sonrisa y ese rostro que a todos nos decía que allí había una gran persona, un notable ser humano.<br />
Me han dicho que murió en una función de cine, mientras veía una película. Bien decía Borges que &#8220;morir sin agonía es una bendición del Cielo&#8221;. De modo que se nos fue el Togo.<br />
Lamento, Togo querido, no haber tenido oportunidad de verte y darte un abrazo. Quiero que todos los estudiantes del país sepan que se marchó un arquitecto de verdad, de esos que han hecho de su oficio una misión, un mandato.<br />
Y me limito a decir lo que los judíos suelen pronunciar en casos como éste: &#8220;Que sea bendita su memoria&#8221;.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/y-se-nos-fue-el-togo.html">Y se nos fue el Togo…</a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Más vacío que antes de entrar</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Feb 2009 19:16:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>grossman</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Con ese histrionismo porteño-british que maneja tan bien, Ronald Shakespear relató una anécdota que según supe después, es auténtica. Cuando el director James Ivory hacía los preparativos para filmar esa obra maestra que es &#8220;Lo que queda del día&#8221; (The remains of the day, 1993), le propuso a Anthony Hopkins que, para completar la composición [...]</p><p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/esc/arquitextos-esc/mas-vacio-que-antes-de-entrar.html">Más vacío que antes de entrar</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="intro">Con ese histrionismo porteño-british que maneja tan bien, Ronald Shakespear relató una anécdota que según supe después, es auténtica.</p>
<p></p>
<p><span id="more-224697"></span>Cuando el director James Ivory hacía los preparativos para filmar esa obra maestra que es &#8220;Lo que queda del día&#8221; (<em>The remains of the day, </em>1993), le propuso a Anthony Hopkins que, para completar la composición del mayordomo que debía interpretar en el filme, tuviera una entrevista con alguien que tuvo ese oficio durante toda su vida. Se hizo el encuentro, como es natural, a la hora del té, y Hopkins contaba que en todo su diálogo no pudo sacar nada en limpio que le fuera útil para armar su personaje.<br />
Mientras acompañaba al mayordomo hacia la salida, como último recurso, Hopkins le preguntó: En definitiva, señor, ¿qué es un sirviente?. Y recibió como respuesta la siguiente definición: &#8220;Sirviente es alguien que, cuando entra a una habitación, ésta resulta estar más vacía que antes de que él entrara&#8221;. Los que han visto la película -y yo la volví a ver después de escuchar el relato de Ronald- comprobaron en qué medida le sirvió al actor esa descripción del mayordomo que debió interpretar.<br />
Todos los que escuchamos la anécdota quedamos muy impactados, incluso al narrarla en grupos de amigos, percibo una extraña sensación al hablar de esa vaciedad de alguien cuyos sentimientos son tan difíciles de captar.</p>
<p><strong>La nueva sede de PROA</strong><br />
Es un placer, y lo seguirá siendo durante mucho tiempo, visitar y recorrer la nueva sede de la Fundación PROA en la Vuelta de Rocha del barrio de La Boca. Ya fue genial en su momento la idea del grupo Techint al decidir instalar en ese emplazamiento un centro de arte dedicado en especial a las muestras de arte plástico contemporáneo. Basta recordar aquella construcción de John Heyduck en la vereda (<em>La cabeza de la Medusa</em>), o las pinturas de Tomás Maldonado, o las paredes incandescentes de Sol Lewitt, para valorar los aportes de PROA a la difusión del arte moderno.<br />
La ampliación que diseñaron los mismos arquitectos responsables del primer edificio, los italianos Caruso y Torrichella, de Milán, es un alarde de sapiencia y refinamiento, de creatividad y conocimiento constructivo. Es una propuesta de arquitectura actual que respeta y exalta el lenguaje de las calles boquenses en un fascinante contrapunto.<br />
Ahora bien, la iniciativa que propuso inaugurar esta flamante sede con la obra de Marcel Duchamp me pareció trascendente desde el punto de vista documental e histórico. Nada más.<br />
Como experiencia estética, artística o poética el resultado se parece a lo que le dijo el mayordomo a Anthony Hopkins pero en una transposición relativa: uno sale más vacío de lo que estaba cuando entró. Las elucubraciones teóricas, las explicaciones que, por otra parte nunca necesitó el arte y menos en el caso del arte abstracto o concreto, o el surrealismo, resultan ingenuas y redundantes. Los juegos de palabras, los anagramas, parecen recursos de carácter demasiado naiff y sólo los explica el año en que se enunciaron o la devoción que por la obra de Duchamp tienen todavía los curadores y las cronistas que trabajaron casi como arqueólogos en la elaboración de esta gran exposición y su no menos grande catálogo.<br />
La crítica sí, complaciente y simplista, se puede asimilar de manera literal al personaje del sirviente de Hopkins.</p>
<p><strong>Abordaje personal</strong><img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2009/02/exhibition-marcel-duchamp-image-1.jpg" alt="exhibition marcel duchamp image 1 Más vacío que antes de entrar" align="right" title="Más vacío que antes de entrar" /><br />
Durante muchos años fui un incondicional admirador de Marcel Duchamp y su visión iconoclasta del arte convencional. Me parecía que su misión era la de un revolucionario y como tal iba al sacrificio.<br />
Debo aclarar que llegué a él a comienzos de los 50 de la mano de Juan Esteban Fassio, compañero de trabajo y amigo durante varios años, hasta que se marchó a España dejándome (su afán de coleccionista era tan amplio que tuvo que repartir entre muchos amigos sus libros, y a mí me tocó su colección de discos eróticos, de los que fui depositario durante años). Ayudé a Juan a comprar una caja negra, apaisada y con un seno de gomapluma en la tapa; recuerdo que ese pecho femenino tenía tiznado el centro como prueba de las manos que habían probado tocarlo, y en su interior había un cúmulo de papeles, recortes y facsímiles de notas manuscritas. No vi esa caja en la exhibición de PROA, pero tampoco la busqué. Cuando la tuve entre mis manos no había cumplido 20 años, y ahora ciertamente debo haber caído en eso que llaman &#8220;el viejazo&#8221;.<br />
Porque ahora, cuando advertimos que los herederos de aquellas ideas podían llamarse Demian Hirst o Jeff Koons; cuando observamos con alarma que esos engendros mal llamados &#8220;piezas de arte&#8221; ocupan páginas en los suplementos de cultura en las que se habla -por encima de méritos o deméritos- de los millones pagados en una subasta para adquirir los animales en formol y sus cajas de caras transparentes, sospechamos que la evolución operada en el campo del arte a partir de aquellas travesuras y juegos aventurados de Duchamp, resultó malsana.<br />
Y aclaro que he pluralizado las expresiones de esta última parte porque al conversar con los espectadores que habían recorrido la muestra de PROA, al pedir una opinión sincera, todos coincidían en encogerse de hombros y mirar para otro lado. Nadie, y hablo de jóvenes y maduros, había experimentado emoción alguna. Positiva o negativa, no había admiración ni enojo, sólo indiferencia y vacío.<br />
La suma de los elogios era para el continente, los espacios, la luz, las texturas de materiales en estado natural, incluso la fragancia de la madera y los brillos de los metales. El juego de transparencias y opacidades, las vistas formidables del contorno multicolor y el riachuelo como fondo con los puentes y los barcos. Todo eso minimizaba la reacción ante lo que se exhibía y ponía en discusión -una vez más, y van&#8230;- las nociones de arte y estética.</p>
<p><img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2009/02/exhibition-marcel-duchamp-image-exhibition.jpg" alt="exhibition marcel duchamp image exhibition Más vacío que antes de entrar" align="right" title="Más vacío que antes de entrar" />El título, <em>Marcel Duchamp: Una obra que no es una obra &#8220;de arte&#8221;</em>, empieza por colocarse al margen de la posible controversia, y en mi caso, además de no buscar el catálogo (ya dije que accedí a MD hace casi seis décadas y de la mano de un fanático de su persona, Juan Esteban Fassio, que murió pobre y olvidado en L&#8217;ospitalet de Llobregat, Cataluña) me limité a caminar por toda la muestra como un espectador neutral.<br />
Así verifiqué que en algunos trabajos es más interesante y atractivo el título que la propia obra (es el caso de La Mariée mise à nu par ses Célibataires, mëme, por dar el ejemplo más sonoro); que algunos ensayos ópticos son de gran anticipación y recuerdan ensayos de Julio Le Parc; que uno pasa frente a piezas &#8220;clásicas&#8221; en la producción total de Duchamp (como el mingitorio o la rueda de bicicleta) sin sentir más que aquella actitud cholula de turistas en el Louvre, cuando se paran delante de la Mona Lisa y hacen una marca en su catálogo-guía que significa &#8220;ya la vi&#8221;.<br />
Mientras escribo estas líneas finales, concluye en la costa del Riachuelo esta exposición singular de la obra de Marcel Duchamp (o como lo bautizara Julio Cortázar, Marcelo Del Campo). Supongo que se hablará de ella durante un período más o menos prolongado: mientras pido una disculpa a Jorge Helft y a Adriana Rosenberg, repito que yo salí más vacío de lo que había entrado.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/esc/arquitextos-esc/mas-vacio-que-antes-de-entrar.html">Más vacío que antes de entrar</a></p>]]></content:encoded>
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		<title>El diseño sacará provecho de la crisis</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Feb 2009 16:53:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Gorbatt</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arquitextos]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Mi última nota aludía, al comentar el libro titulado COCOS, de Capelli y Úbeda, a temas de diseño industrial, y retorno ahora a ese campo temático motivado por algunas reflexiones aparecidas el sábado 24 de enero en Babelia con la firma eminente de Anatxu Zabalbeascoa.Déjenme reiterar algo que dije varias veces en otros medios: creo [...]</p><p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/esc/arquitextos-esc/el-diseno-sacara-provecho-de-la-crisis.html">El diseño sacará provecho de la crisis</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="intro">Mi última nota aludía, al comentar el libro titulado COCOS, de Capelli y Úbeda, a temas de diseño industrial, y retorno ahora a ese campo temático motivado por algunas reflexiones aparecidas el sábado 24 de enero en Babelia con la firma eminente de Anatxu Zabalbeascoa.</p><span id="more-224518"></span>Déjenme reiterar algo que dije varias veces en otros medios: creo que Babelia es, de lejos, el mejor suplemento de cultura que se edita en lengua castellana. Y la colega vasca que identificaré con las iniciales AZ suele aportar artículos que, como en el caso al que me voy a referir, son genuinos disparadores.<br />
Aunque debiera estar muy claro que el buen diseño no se somete a las frivolidades pasajeras ni a los dictados de la moda, se supone que la crisis que afecta a la economía mundial, contribuirá a poner en su lugar a los productos bien diseñados mientras quedarán postergados los que apelaban al maquillaje o a la mera ostentación.</p>
<p><img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2009/02/milaa.jpg" alt="milaa El diseño sacará provecho de la crisis" align="right" title="El diseño sacará provecho de la crisis" />Destaca al comienzo AZ -y no es para menos- que Miguel Milá (Barcelona, 1931) recibió este año el Compasso d&#8217;Oro en Torino, un premio que nunca antes había recibido un diseñador español. Y vale la mención además porque Milá encarna el tipo de creador que hay que exaltar por la coherencia demostrada en más de medio siglo de trabajo ininterrumpido.<br />
Siempre sostuvo Milá que su pretensión era mantenerse al margen de la moda y aspiraba, a la vez, a que sus diseños no pasaran de moda. Lo que, con creatividad y calidad, ha logrado a punto tal que empresas como Santa &amp; Cole exhiben creaciones de Miguel Milá en su catálogo y que, como afirma AZ, &#8220;siguen estando a la última&#8221;. Porque eso es el buen diseño, lo que le permitió superar, en más de 50 años de su despacho, momentos de crisis no sólo económicas sino incluso ideológicas y estéticas.</p>
<p><strong>Eterno dilema<br />
</strong>El artículo de Babelia cita varias veces a Juli Capella (a quien puse en primer plano en mi nota anterior), porque por su experiencia y su dominio de este campo tiene una visión abarcadora y sapiente: &#8220;Hay que creer en el diseño para no recortar ahora su partida presupuestaria. Se necesita haber comprobado cómo funciona, no como valor agregado sino como valor intrínseco&#8221;.<br />
Otro experto en la materia, el alemán Rolf Fehlbaum, traza una sutil reflexión a propósito de las ventajas y los riesgos que genera una situación como la crisis que recién asoma: &#8220;Una crisis -afirma- reduce la voluntad de arriesgar y probablemente la de experimentar. Por un tiempo eres más crítico con lo que haces. Eso no es malo, pero la innovación y la creatividad quedarían muy dañadas si durante mucho tiempo uno se prohibiera soñar&#8221;. La última parte de este pensamiento merece ser subrayado.<br />
Sin embargo, él mismo responde a aquella afirmación pesimista y formula una sentencia que me parece un planteo equilibrado ante este dilema creatividad-pragmatismo: &#8220;Los tiempos difíciles son buenos para el diseño. Ofrecen la oportunidad de crear una cultura material para una nueva era económica y social&#8221;.<br />
Es muy posible, diría que es seguro, que diseñadores como Alberto Alessi o Phillipe Starck sepan enfrentar este nuevo desafío con igual inventiva y sentido plástico que los que pusieron de relieve en épocas de bonanza y ostentación.<br />
Y hay incluso conclusiones que debieran ser examinadas en el flanco comercial del territorio que estamos transitando. En ese sentido, Fehlbaum, con la sapiencia que le otorga manejar una empresa como Vitra, recomienda la diversidad de productos como otra clave del éxito comercial. Es innegable que producir para el hogar y la oficina, incluso -agrego- para el equipamiento urbano, permite llegar a más lugares, y esa pluralidad contribuirá a mantener el nivel de ventas aún cuando éstas bajen en alguno o todos los rubros del abanico.<br />
Y para eso habrá que reducir el capricho formal pero manteniendo en alto la mejor calidad. Alguien dijo que, cuando no hay publicidad, el diseño decide la primera compra, pero la calidad asegura la segunda. Calidad, pues, es lo que hay que añadir a la fórmula de Juli Capella: &#8220;Ahora es táctico introducir buenos diseños que ofrezcan novedad, sencillez, funcionalidad y belleza a coste bajo&#8221;. Y esto lo consigue el buen diseño.<br />
Es por eso que sostengo la afirmación del encabezado, estoy seguro de que el diseño sacará provecho de la crisis. Y los usuarios también.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/esc/arquitextos-esc/el-diseno-sacara-provecho-de-la-crisis.html">El diseño sacará provecho de la crisis</a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Un libro que da en el clavo</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Jan 2009 17:04:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>grossman</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>El libro al que me referiré a lo largo de estas líneas fue editado en setiembre de 2005, pero llegó a mis manos a mediados del año pasado en ocasión de una visita que hice al estudio barcelonés de ese gran colega y amigo que es Juli Capella, quien firma el trabajo junto con Ramón [...]</p><p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/esc/arquitextos-esc/un-libro-que-da-en-el-clavo.html">Un libro que da en el clavo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2009/01/coco2.thumbnail.jpg" alt="coco2.thumbnail Un libro que da en el clavo" align="right" title="Un libro que da en el clavo" /><img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2009/01/coco2.thumbnail.jpg" alt="coco2.thumbnail Un libro que da en el clavo" width="1" align="right" border="0" height="1" title="Un libro que da en el clavo" /><img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2009/01/coco2.thumbnail.jpg" alt="coco2.thumbnail Un libro que da en el clavo" width="1" align="right" border="0" height="1" title="Un libro que da en el clavo" /><p class="intro"><img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2009/01/coco2.thumbnail.jpg" alt="coco2.thumbnail Un libro que da en el clavo" width="1" align="right" border="0" height="1" title="Un libro que da en el clavo" /><img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2009/01/coco2.thumbnail.jpg" alt="coco2.thumbnail Un libro que da en el clavo" width="1" align="right" border="0" height="1" title="Un libro que da en el clavo" /><img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2009/01/coco2.thumbnail.jpg" alt="coco2.thumbnail Un libro que da en el clavo" width="1" align="right" border="0" height="1" title="Un libro que da en el clavo" /><img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2009/01/coco2.thumbnail.jpg" alt="coco2.thumbnail Un libro que da en el clavo" width="1" align="right" border="0" height="1" title="Un libro que da en el clavo" />El libro al que me referiré a lo largo de estas líneas fue editado en setiembre de 2005, pero llegó a mis manos a mediados del año pasado en ocasión de una visita que hice al estudio barcelonés de ese gran colega y amigo que es Juli Capella, quien firma el trabajo junto con Ramón Úbeda.</p>
<p><span id="more-223954"></span><em><img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2009/01/coco2.thumbnail.jpg" alt="coco2.thumbnail Un libro que da en el clavo" width="1" align="right" border="0" height="1" title="Un libro que da en el clavo" /><img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2009/01/coco2.thumbnail.jpg" alt="coco2.thumbnail Un libro que da en el clavo" width="1" align="right" border="0" height="1" title="Un libro que da en el clavo" />Cocos</em> es el título de este hermoso volumen y, según se explica en una nota de los autores, el promotor de ese nombre es el creativo Damián Sanz, impulsor de unas jornadas sobre copias en el diseño gráfico, ilustración y publicidad que se realizaron en Lleida a finales de los años 80 con el rótulo de &#8220;1ª Mostra COCO&#8221;. Por otra parte, en el subtítulo la cosa toma cuerpo, ya que dice: copias y coincidencias en defensa de la innovación en el diseño.<br />
El tema que abordan Juli Capella y Ramón Úbeda -responsable del diseño gráfico- ha sido, y es, materia de múltiples encuentros, mesas redondas, teleconferencias, debates y publicaciones (una acaba de aparecer hoy, domingo 25 de enero, en el suplemento ADNcultura del diario La Nación), y a eso obedece el encabezado de este texto, porque creo que en el enfoque y en las palabras de los 18 invitados a expresarse en sus páginas, es donde el libro da en el clavo.</p>
<p><img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2009/01/coco1.jpg" alt="coco1 Un libro que da en el clavo" align="right" title="Un libro que da en el clavo" /><strong>Recurrente pero válido</strong><br />
Con Jorge Ciaglia y la gente de su empresa argentina, Colección, se han llevado a cabo reuniones y seminarios destinados a señalar y poner en la picota esto que hoy ADNcultura titula en su portada como &#8220;Esa costumbre de falsificar&#8221;. Tuve oportunidad de participar en algunas de esas jornadas y de escribir en torno de este complejo problema del mundo actual, y es por esa razón que formulo aquí el elogio de COCOS y recomiendo su lectura y divulgación.<br />
El propio Capella advierte en el primer párrafo de su libro que &#8220;Afrontar un tema tan delicado y espinoso como la copia es peligroso. Mucha gente nos recomendó ‘non meneallo&#8217;. Pero pensamos que ya iba siendo hora de tratar este asunto tan cotidiano y flagrante con delicadeza y con rigor, pero también con valentía.&#8221;<img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2009/01/coco1.thumbnail.jpg" alt="coco1.thumbnail Un libro que da en el clavo" width="1" align="right" border="0" height="1" title="Un libro que da en el clavo" /><img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2009/01/coco1.thumbnail.jpg" alt="coco1.thumbnail Un libro que da en el clavo" width="1" align="right" border="0" height="1" title="Un libro que da en el clavo" /><img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2009/01/coco1.thumbnail.jpg" alt="coco1.thumbnail Un libro que da en el clavo" width="1" align="right" border="0" height="1" title="Un libro que da en el clavo" /><img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2009/01/coco1.thumbnail.jpg" alt="coco1.thumbnail Un libro que da en el clavo" width="1" align="right" border="0" height="1" title="Un libro que da en el clavo" /><br />
Luego, el coautor de la obra se plantea una serie de interrogantes que son recurrentes apenas se aborda esta temática: ¿Dónde empieza la imitación?, ¿hasta dónde llega una inspiración?, ¿qué se considera falsificación?, ¿cuándo se comete plagio?, ¿hasta dónde es lícito un homenaje?<br />
En un momento de su razonamiento, Juli Capella se plantea que si bien es plausible que resulte difícil discernir entre dos acuarelas de artistas coetáneos, lo que no admite discusión es que una pluma Montblanc, o es genuina, o está copiada.<br />
No obstante, el mismo JC reconoce que una inspiración puede ser hasta loable. &#8220;Copiar a un maestro -destaca- para entender su técnica resulta, incluso, una experiencia recomendable. Añadirle su firma intentar venderlo, es un robo&#8221;.<br />
Es preciso reconocer que la informática contribuyó -y contribuye- a facilitar los mecanismos de copia y plagio, lo que se vio multiplicado de manera geométrica en el caso de las tipografías, que antaño eran el resultado de laboriosas tareas de creación y perfeccionamiento, y hoy se limitan a una operación de &#8220;corte y pegue&#8221;.</p>
<p><strong>Mucho para una reseña</strong><br />
Hemos sido, muchos de nosotros, demasiado indulgentes para tolerar algunas indecencias que a veces, incluso, hemos comprado. Y al respecto es muy categórico Philippe Starck: &#8220;Cuando voy a una tienda de mobiliario y veo una copia, no puedo evitar dirigirme al director y decirle que se está matando a sí mismo, que cuando haya vendido las copias, y las productoras que crean no tengan dinero, no tendrá nada que vender. La aceptación de la copia es un negocio a corto plazo que mata la creación a medio y a largo plazo&#8221;. Este razonamiento es contundente y cierto, sobre todo cuando se recuerda que esa que Starck llama &#8220;la productora&#8221; es la firma que ha invertido dinero en la investigación, la fabricación de matrices y herramientas y la producción de prototipos para su análisis y estudio antes de lanzar una pieza al mercado.<br />
En las retiraciones de tapa y contratapa, esta edición muestra en imágenes el núcleo del tema. Se ve la aceitera-vinagrera diseñada por Rafael Marquina y una cantidad de &#8220;hijos&#8221;, de los que tiene más de 50 en todo el mundo. Porque Marquina nunca registró su creación, fechada en 1961.<br />
Otra antología similar es la que rinde homenaje a ese genio del diseño de libros que fue Daniel Gil, un hombre que me hizo comprar libros de Alianza Editorial sin saber cuál sería su contenido, imantado por la calidad visual de sus cubiertas. La página 255 -la última- ilustra acerca de los herederos de Daniel Gil.<br />
Pero no puedo terminar esta reseña, que es necesariamente incompleta para aludir a una obra tan pletórica de material para la reflexión y la controversia, sin aludir a lo que se publica en la página 63, que es simplemente patético. La ducha diseñada y fabricada por la firma alemana Hansgrohe, copiada de tal manera en China que la marca Grohe sólo tiene una letra cambiada (Grohi) mientras ni se tomaron el trabajo de crear otro envase u otro logotipo, todo es exactamente igual. Diría mejor, descaradamente igual.<br />
Sí, tiene razón Phillipe Starck cuando sentencia que la aceptación de la copia es un negocio a corto plazo que mata la creación a mediano y largo plazo.<br />
Esto, con todos los matices que impone la ambigüedad de un asunto que es tan amplio en el campo del arte, el diseño y la industria, queda palmariamente demostrado en este fascinante volumen que, con el nombre de COCOS se imprimió en Barcelona con el sello de Electa.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/esc/arquitextos-esc/un-libro-que-da-en-el-clavo.html">Un libro que da en el clavo</a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Homenaje a la luz de la Solana</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Jan 2009 11:43:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>grossman</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Pronto se cumplirán 20 años de la muerte de ese personaje inolvidable que fue Antonio Bonet Castellana, catalán hasta las tripas y porteño -digo porteño y me refiero a Buenos Aires- por adopción, arquitecto excepcional de quien es hora de hablar en estos días.</p><p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/homenaje-a-la-luz-de-la-solana.html">Homenaje a la luz de la Solana</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2009/01/solana1.jpg" alt="solana1 Homenaje a la luz de la Solana" align="right" title="Homenaje a la luz de la Solana" />Pronto se cumplirán 20 años de la muerte de ese personaje inolvidable que fue Antonio Bonet Castellana, catalán hasta las tripas y porteño -digo porteño y me refiero a Buenos Aires- por adopción, arquitecto excepcional de quien es hora de hablar en estos días.<br />
El episodio que viene a mi memoria debe haber acontecido hace más o menos 30 años, y carezco de la paciencia para ponerme a indagar en los papeles buscando fechas precisas. Lo mismo da.<br />
Cuando venía a Buenos Aires, después de su exitoso regreso a la Barcelona de su infancia y juventud, Antonio solía telefonearme para compartir algunas charlas o, como sucedió en el caso al que me refiero, salir por la noche acompañados por nuestras respectivas compañeras. Fuimos, pues, a ver y escuchar a Mariano Mores en un recital que se hizo en el Metropolitan, un cine muy caro en la memoria de Bonet porque fue en ese edificio donde en 1938 (tenía escasos 25 años) encontró la hospitalidad de un pariente que lo acogió y le dio alojamiento en un piso superior.<br />
A la salida fuimos a comer a Los Inmortales -no había muchas alternativas- después, caminando primero divididos (Perla y Ana María adelante y Antonio y yo a la zaga), doblamos por Uruguay hacia el Norte. Esto lo recuerdo como si estuviera filmado: al pasar por el estupendo edificio de Birabén en la vereda par, entre Corrientes y Lavalle, influidos seguramente por la música que todavía vibraba en nuestros oídos y por la nostalgia de sus años (más de cuatro décadas atrás) en un piso alto de la calle Corrientes, empezamos a cantar &#8220;Cuartito Azul&#8221;. Primero fue un dúo Antonio-Luis, pero apenas las dos mujeres escucharon esos compases, se sumaron (debo decir que Perla cantaba muy, pero muy bien) justo al llegar el estribillo.<br />
No sé cuánto duró ese cuarteto vocal en la interpretación de un tango tan hermoso como nostálgico. Pero ninguno de los cuatro olvidó nunca aquel momento fáustico (de los que hacen decir &#8220;detente, eres sublime&#8221;). Nos detuvimos a tomar café en la esquina de Uruguay y Córdoba, y esa fue la última vez que nos vimos con Antonio.<br />
Él murió diez años más tarde, y a Ana María, que después enfermó y se volvió a casar, la volví a encontrar en varias ocasiones                                             en Buenos Aires.<br />
Bueno, se juntaron la evocación de Cuartito Azul, una noche inolvidable en la calle Uruguay, y la infausta noticia de la agresión que padece la Solana del Mar, una obra de Bonet que mereció poéticas palabras, bruñidas y relucientes, de Rafael Alberti. Conociendo la educación y refinamiento de los uruguayos, su &#8220;don de gentes&#8221; (como se decía en mi juventud) y su respeto por la buena arquitectura, me resulta inconcebible que se haya llegado a esta situación en un lugar tan singular y con una pieza arquitectónica de tanto valor.<br />
Fueron muchos los años en los que pasamos parte del verano en Punta del Este, y en una de esas ocasiones nos comprometimos, mi mujer y yo, con un grupo de amigos a encontrarnos el 20 de enero del 2000, ¿dónde si no en la Solana del Mar?. Pasaron los años, hubo en aquel grupo muertes y divorcios, y la reunión -que coincidía con el cumpleaños de nuestro hijo menor- se frustró. Pero nunca, en los múltiples viajes que hicimos a esa península privilegiada, dejamos de ir a la Solana, para disfrutarla y para gratificarnos con las vistas desde y hacia el edificio.<br />
Acabo de leer en el número 98 de Summa + (que trae también una valiosísima crónica de Roberto Segre por la desaparición de Joaquim Guedes) un documentado y conmovedor artículo que firman los colegas uruguayos Jorge Nudelman y Cecilia Ponte, y lamento no haberme enterado antes de esta penosa mutilación, este acto imperdonable que debe ser restañado de inmediato. Por la memoria de Antonio Bonet, por la dignidad del pueblo uruguayo y por el paisaje de Punta del Este.<br />
De los cuatro amigos que cantaban felices mientras caminaban por la calle Uruguay, sólo he quedado yo. Así lo quiso el destino, pero eso me obliga mucho más a levantar la voz y reclamar la reparación de un desatino. En mi nombre y en el de los tres que ya no están.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/homenaje-a-la-luz-de-la-solana.html">Homenaje a la luz de la Solana</a></p>]]></content:encoded>
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		<title>¿Otra vez balances?</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Dec 2008 18:52:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>grossman</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>... tómese este texto como un recorrido informal y espontáneo de una serie de acontecimientos que quizá nos permitan tomar posición conducente, en un panorama arquitectónico tan variado y tan bastardeado por realizaciones que parecen concebidas para la autosatisfacción de promotores y arquitectos, para dar respuestas a los cada vez más graves problemas que presenta el mundo en materia de inserción social, jerarquización urbana y mejoramiento de las calidades de vida de la población del planeta.</p><p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/otra-vez-balances.html">¿Otra vez balances?</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tal vez se trate de un problema personal, de un rasgo de mi personalidad, pero no soy afecto a los balances, me resultan por lo general irrelevantes, con escalas de valores discutibles y casi siempre basados -esto es natural porque está en el propio origen del concepto- en una visión materialista y sin matices.<br />
Para que quede claro lo que expuse en la primera frase, nunca hice un balance después de un viaje (sea éste corto o muy prolongado) para saber cuánto me costó, si excedió las previsiones o si, por el contrario, pude controlar los gastos para mantenerlos dentro de los límites que aconsejaba la prudencia.<br />
En este desapego por la obsesión numérica coincidíamos mi esposa y yo, razón por la cual empezábamos anotando los pagos uno por uno, propinas incluídas, hasta que al tercer día nos abandonábamos al puro placer de disfrutar del viaje sin la obsesiva preocupación por las columnas del debe y el haber.</p>
<p><strong>El año que se va (o se fue)</strong><br />
Todo lo dicho hasta ahora se disuelve irremisiblemente en las últimas semanas de diciembre, cuando esa frontera que divide al año que se extingue del que ha de comenzar a andar impone a la gente un vértigo de &#8220;fin del mundo&#8221; que la hace correr sin motivo mientras mentalmente traza un balance.<br />
Y en todas las actividades humanas el fin de año determina la aparente obligación de anotar los hechos -positivos o no- acontecidos en este período.<br />
Voy a procurar, por razones obvias, no incorporar en este análisis episodios de índole personal, que los hubo y en todas las escalas. Pero como en algunos casos tuve participación en encuentros nacionales e internacionales que, a mi modo de ver, son significativos al dibujar una curva valorativa de los hechos relacionados con la disciplina en el 2008, los referiré.<br />
Entonces, la lista debiera comenzar a mediados de año, porque entre fines de junio y la primera semana de julio se hizo en el predio del Lingotto, en Torino, el Congreso Mundial de Arquitectos patrocinado por la UIA (Unión Internacional de Arquitectos). El escenario era el predio donde estuvo la planta industrial de la FIAT, reciclado con los criterios de Renzo Piano y acondicionado para servir precisamente en la realización de congresos y ferias.<br />
En ese marco se llevó a cabo lo que juzgamos como un buen Congreso, con los ingredientes que pueden dar lugar a conclusiones de valor para el futuro y con presencias que no provenían del &#8220;star system&#8221; (del estudio de Norman Foster vinieron algunos colaboradores que, junto con otros del estudio de Jean Nouvel, trabajan en equipo para un proyecto de playa en Italia). Pero ninguno de los líderes del conjunto pisó Torino ni hizo llegar mensaje alguno.<br />
Y como los asuntos que parecen ocupar un primer plano en la problemática de muchos colegas, docentes y estudiantes de todo el mundo son los vinculados con la condición sustentable de la arquitectura y las ciudades, el cambio climático y los problemas de la energía y la contaminación, todo esto lo resumió al final de su presentación el inefable Jaime Lerner. En efecto, terminó con una frase que lo decía todo: &#8220;Necesitamos más eco-arquitectos -dijo- y menos ego-arquitectos&#8221;.<br />
Y toda la audiencia, por lo menos en lo que pude observar, estuvo de acuerdo.</p>
<p>Casi en simultáneo con el Congreso Mundial de Torino, al que asistieron más de 9 mil colegas de todo el mundo, lo que ciertamente no es poca cosa, se hizo en Zaragoza una gran Feria del Agua, en la que participaron arquitectos de gran valía a nivel internacional. Porque mis obligaciones me llevaron sucesivamente a Bérgamo, Sevilla, Barcelona y un paso fugaz pero inolvidable por Frankfurt, no pude ser testigo del formidable esfuerzo zaragozano.<br />
Sin embargo, las piezas que vi en fotos y videos me reconciliaron con el diseño de comienzos del siglo XXI. El siempre medido y acertado Patxi Mangado y la siempre excéntrica (en el mejor sentido del término) Zaha Hadid, pusieron su sapiencia junto con lo mejor de la arquitectura peninsular del momento para que Zaragoza vea con mirada brillante y renovada el futuro de su ciudad.</p>
<p>Pero mientras los arquitectos examinamos los dichos y las obras expuestos en Torino y Zarazoga respectivamente, el gran público se ve asediado por las imágenes frívolas y tóxicas que tienen como plataforma de lanzamiento a esa ciudad escenográfica e irreal llamada Dubai. Acabo de leer un artículo de Norberto Cháves en la última página de Summa (número 97), con cuya tesis coincido casi por completo -salvo algunas ideas, y un juicio acerca del Banco de Londres de Sepra y Testa- y cuya lectura recomiendo.<br />
Supongo que todos los colegas hemos tenido que responder en los tiempos recientes a algunos amigos (médicos, abogados, economistas) cuando nos han preguntado a propósito de una torre de viviendas en Dubai en la que todos los pisos pueden girar en forma independiente (¿?). O sobre el rascacielos más alto del mundo u otras banalidades que nada tienen que ver con la arquitectura a secas ni con los problemas que el mundo de hoy nos presenta para resolver con solvencia y prontitud.</p>
<p>Entre nosotros hubo un importante e infrecuente número de concursos, de los cuales hay esperanzas de concreción en muchos casos. Esperamos ver pronto crecer el Palacio de la Cultura del Bicentenario, un proyecto que aparentemente sufre algunos ajustes no deseados (ni por los autores ni por los que ponderamos ideas valiosas en un conjunto edilicio reciclado en los inicios del siglo XXI). Y en el campo específico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un certamen en el que me tocó ser uno de los jurados, el destinado al Parque Cívico de la Ciudad, puede significar en su materialización a corto y mediano plazo, un cambio sustancial en la geografía urbana, un desplazamiento positivo de los vectores de crecimiento de Buenos Aires en la medida en que se respeten los criterios proyectuales y la escala de valores que inclinaron la balanza a favor del proyecto premiado.</p>
<p><strong>Conclusión<br />
</strong>Como no quise hacer un balance, tómese este texto como un recorrido informal y espontáneo (lo que hace años se llamaba &#8220;a vuelapluma&#8221; y ahora debiera bautizarse como &#8220;a vuelateclado&#8221;) de una serie de acontecimientos que quizá nos permitan tomar posición conducente, en un panorama arquitectónico tan variado y tan bastardeado por realizaciones que parecen concebidas para la autosatisfacción de promotores y arquitectos, para dar respuestas a los cada vez más graves problemas que presenta el mundo en materia de inserción social, jerarquización urbana y mejoramiento de las calidades de vida de la población del planeta.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/otra-vez-balances.html">¿Otra vez balances?</a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Sobre cúpulas y torres</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Dec 2008 21:34:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>grossman</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Era la media mañana del día de Navidad. En Buenos Aires brillaba un cielo diáfano y empezaba a apretar el calor, pero el aire seco permitía disfrutar de una jornada que -como es natural ese día y a esa hora- lucía serena, casi sin automóviles y sin gente en la calle. Al pasar por la [...]</p><p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/sobre-cupulas-y-torres.html">Sobre cúpulas y torres</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2008/12/laredonda.jpg" alt="laredonda Sobre cúpulas y torres" align="right" title="Sobre cúpulas y torres" /><p class="intro">Era la media mañana del día de Navidad. En Buenos Aires brillaba un cielo diáfano y empezaba a apretar el calor, pero el aire seco permitía disfrutar de una jornada que -como es natural ese día y a esa hora- lucía serena, casi sin automóviles y sin gente en la calle.<br />
Al pasar por la esquina de Juramento y Cabildo, una imagen me dio tema para el texto que escribiré a continuación, si las ideas vienen al conjuro del llamado y de la pena que me impulsa a llamarlas.</p><span id="more-222018"></span>Porque al pasar por esa esquina y mirar hacia la izquierda, vi la gran cúpula de &#8220;La Redonda&#8221;, la iglesia de la Inmaculada Concepción (1875), y pude comprobar que varias torres que asoman por detrás malogran la vocación de cielo que toda cúpula ostenta.<br />
Y me pareció, una vez más, el resultado de una mala legislación urbana, que se preocupa más por los valores de densidades, porcentajes de uso de suelo y de &#8220;pisada&#8221;, y se desentiende del paisaje ciudadano. Ése que determina que una cúpula, y sobre todo una como ésa, debe tener intacta su silueta recortada contra el cielo.<br />
Ya hemos vivido episodios semejantes, en el caso de la Catedral Metropolitana y el Banco Río, en el caso de la Cúpula del Congreso y el oportuno recorte de la altura de un edificio que se levantaba en Combate de los Pozos. Pero eran todas contingencias en las que se operaba sobre &#8220;hechos consumados&#8221;. Y eso es lo que acontece una vez más con las torres que contaminan el fondo de la Redonda.</p>
<p><strong>Las cúpulas y las torres</strong><br />
Es cierto, y esto lo defiende con ardor nuestro colega y amigo César Pelli, que las torres también tienen vocación de cielo, pero hay una diferencia a mi juicio esencial. Mientras las torres son básicamente fenómenos objetuales, las cúpulas implican un hecho espacial.<br />
Recuerdo largas charlas con mi ya fallecido amigo Raúl Lier, en las que se hablaba de torres y de sus diversas tipologías, de las que en ese momento Raúl prefería las &#8220;extruídas&#8221; que se clavaban en el suelo. O sea, una imagen por completo objetual, sin asomo alguno de espacialidad. Lo mismo se daba con la composición de basamento y fuste (con la Lever House como paradigma), o las escalonadas a la manera de nuestro Kavanagh, e incluso a las coronadas por una cúpula, debajo de la cual estaban los tanques de reserva y toda la parafernalia de equipos que se ubican en el coronamiento de un rascacielos.<br />
Yo recuerdo haber llorado al ingresar en la nave de Santa María dei Fiori, en Florencia, con lágrimas felices destiladas por la emoción estética que provocaba la cúpula de Bruneleschi a los que teníamos el privilegio de estar en el interior después de haberla admirado en el perfil de la ciudad (eso que ahora se llama skyline). Algo análogo, pero en menor grado, pude experimentar en el crucero de San Pedro, de Miguel Angel, quien ya lo había pronosticado al anunciarle a la cúpula florentina que haría su hermana, que acaso sería más grande pero nunca sería más bella.<br />
Y más recientemente, en Torino, tuve la suerte de vivir el caso de La Mole, lo que fue la sinagoga de Turín y es ahora un estupendo Museo del Cine, con un ascensor de vidrio en el centro que accede a la terraza superior a modo de mirador del paisaje de la ciudad piamontesa y su entorno fascinante. La Mole es monumental por fuera y por dentro, y es a eso a lo que me refiero cuando hablo del fenómeno espacial de las cúpulas.</p>
<p>Es lo que convalida la demanda del contacto con el cielo del fenómeno convexo, casi sensual, de un domo visto por fuera.</p>
<p>Hay otro tipo de cúpulas, que respeto, aunque tienen otro significado desde el punto de vista estrictamente arquitectónico. Porque funcionan como la &#8220;frutilla del postre&#8221;, son el coronamiento de una esquina urbana y carecen de visión interior, de espacio esférico, salvo muy contadas excepciones.</p>
<p>Se termina la dimensión destinada a este texto y no quisiera ser ambiguo ni dejar dudas en mis lectores. Cuando se trata de cúpulas, en todo el sentido del vocablo, con valores interiores y externos, debe protegerse el entorno con un cono invertido (como el que rodea la pista de un aeropuerto) para evitar la frustración del contacto con el cielo. Que es lo que percibí en la mañana de Navidad al pasar por la Redonda de Belgrano. Y me dio mucha bronca.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/sobre-cupulas-y-torres.html">Sobre cúpulas y torres</a></p>]]></content:encoded>
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		<title>En torno del Palacio Ferreyra</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Dec 2008 10:46:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>grossman</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arquitextos]]></category>
		<category><![CDATA[_Arqa/News-Archivo]]></category>
		<category><![CDATA[Palacio_Ferreyra]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Algunos representantes de la crítica -dicho el término en general, habida cuenta de que son muchos los críticos que abordan del mismo modo a la plástica, el patrimonio o la arquitectura- carecen de una cualidad que resulta muy pertinente en casos como el que hoy abordamos.Ya hubo en Buenos Aires episodios que pasaron a un [...]</p><p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/en-torno-del-palacio-ferreyra.html">En torno del Palacio Ferreyra</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="file:///C:/DOCUME%7E1/ALBERT%7E1/CONFIG%7E1/Temp/moz-screenshot-3.jpg" title="En torno del Palacio Ferreyra" alt="moz screenshot 3 En torno del Palacio Ferreyra" /><img src="http://arqa.com/wordpress/wp-content/files/2008/12/ferreyra.jpg" alt="ferreyra En torno del Palacio Ferreyra" align="right" title="En torno del Palacio Ferreyra" /><p class="intro">Algunos representantes de la crítica -dicho el término en general, habida cuenta de que son muchos los críticos que abordan del mismo modo a la plástica, el patrimonio o la arquitectura- carecen de una cualidad que resulta muy pertinente en casos como el que hoy abordamos.</p><span id="more-221143"></span>Ya hubo en Buenos Aires episodios que pasaron a un piadoso olvido, pero que vale la pena evocar para que se entienda a qué me refiero. Uno difícil de no mencionar es el que se refiere al Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), también conocido como la Colección Costantini.<br />
Los distinguidos vecinos del Barrio Parque elevaron sus voces, e incluso llegaron a realizar un abrazo simbólico del predio donde iba a levantarse la obra, con un argumento imposible de verificar: el impacto ambiental que ese edificio, cuyo proyecto se originó en un certamen internacional, iría a provocar en un vecindario caracterizado por la serenidad de sus calles.<br />
El museo se abrió, se convirtió en un centro cultural de calidad internacional, y es hoy un motivo de orgullo para esos mismos vecinos, que asisten con regularidad a la cafetería restaurante y a las inauguraciones de muestras o a los ciclos de conferencias. Pero nadie emitió una palabra de arrepentimiento con relación a aquellas expresiones despectivas y quejosas.</p>
<p>Algo muy similar aconteció cuando se emprendió la construcción del complejo del Hotel Hyatt en los fondos del Palacio Duhau, un edificio que resultaría invisible desde la avenida Alvear (cualquiera lo verificaba en un corte, por el fuerte desnivel descendente entre esa avenida y la calle Posadas). Otro argumento tenía que ver con aquella ambigua y nunca demostrada calificación  de &#8220;impacto ambiental&#8221;. Hoy, que se ven muchos habitantes del entorno en la galería de arte que atraviesa la manzana desde Posadas hasta el Palacio, y que se los suele encontrar almorzando en la terraza que mira a los jardines interiores, nadie recuerda las airadas cartas de lectores ni las notas críticas publicadas para juzgar negativamente el proyecto del Estudio Peralta Ramos.</p>
<p>Esta introducción acaso extensa (aunque la comprimí al máximo, porque hay más ejemplos del mismo tenor), viene al caso al analizar lo que se dijo y se escribió con  relación a la remodelación del Palacio Ferreyra, de Córdoba, y su transformación en el Museo que es hoy, del que más que nada me sorprendió su nombre, ya que no entiendo qué vincula al contenido de la espléndida obra inaugurada hace un año con la evocación de Evita, tal el rótulo que ostenta.<br />
Por muy diversas razones, entre las cuales no están ausentes el resentimiento y la envidia, hubo una fuerte campaña de correos electrónicos, cartas de lectores, notas críticas en los más importantes diarios, para descalificar y llevar al cadalso al proyecto y a sus autores, el estudio de los arquitectos Gramática, Morini, Guerrero y Urtubey.<br />
Recuerdo que uno de los miembros de ese equipo me llamó desde Córdoba para manifestar su preocupación por algunos injustos comentarios y afirmar el respeto con el que trataron a la obra original, más allá de las reformas que inevitablemente había que hacer para encarar un profundo cambio de programa de necesidades. Yo no podía viajar a la capital cordobesa por falta de tiempo y complicaciones propias de mis tareas. Pero por eso mismo me abstuve de opinar, con la confianza que me inspiraba la calidad de un equipo de colegas que dio sobradas pruebas de su idoneidad y creatividad. Sabía, porque era obvio, que las intervenciones a efectuar en el edificio conjugarían el lenguaje contemporáneo, sin imitaciones ni nostalgias.<br />
Ahora, que hace unas semanas tuve ocasión de visitar el museo que acababa de cumplir su primer año de existencia, confirmé la injusticia de aquellas críticas, la exageración que contenían los comentarios publicados, y una vez más comprobé lo difícil que es para muchos reconocer su error y decirlo, para evitar que quede registrado solamente el semblante negativo, a pesar de que esos juicios pasaron a ser ahora más neutrales e, incluso, ponderativos.<br />
Lo más importante en el trabajo de los arquitectos cordobeses es la pericia que demostraron para conservar y exaltar la dignidad de un edificio tan asimilado en el paisaje urbano de esa ciudad. Y a la vez, cómo se puso de relieve la sapiencia del grupo para obtener en el recorrido interior los mejores logros en cuanto a la escala y las perspectivas cambiantes, para regocijo de los amantes del arte y de la buena arquitectura.<br />
Puede ser que algunos detalles, como el piso de vidrio en el interior del vestíbulo (no el del pórtico, que deja ver los escalones semicirculares del antiguo acceso), parezcan un tanto gratuitos o incluso frívolos, pero se trata de un rasgo que caracteriza a buena parte de la producción museística de los últimos años. A mi modo de ver, el balance general de una visita de varias horas, es por demás positivo y placentero.<br />
La ciudad de Córdoba ha añadido a una larga serie de buenas piezas de noble arquitectura, esta intervención en el Palacio Ferreyra, y creo que es un acto de justicia de mi parte, decirlo y afirmarlo para ratificar lo que supe a poco de regresar a Buenos Aires, que se había concedido uno de los premios que otorga la Sociedad Central de Arquitectos (SCA) y el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU) al proyecto de los arquitectos Gramática, Morini, Guerrero y Urtubey, decisión que por supuesto comparto.</p>
<p>Y quedo a la espera de algunas retractaciones.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/en-torno-del-palacio-ferreyra.html">En torno del Palacio Ferreyra</a></p>]]></content:encoded>
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		<title>CONCURSO: José Ignacio Linazasoro reformará la plaza de los Amantes de Teruel</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Sep 2008 08:31:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Laura Acosta</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Metablog]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>El proyecto ´Omnia Vicit Amor` de José Ignacio Linazasoro gana el concurso internacional de ideas para reformar la plaza de los Amantes de Teruel con un proyecto que apuesta por el agua, la vegetación y la cerámica y que respeta el protagonismo de ...</p><p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/metablog/concurso-jose-ignacio-linazasoro-reformara-la-plaza-de-los-amantes-de-teruel.html">CONCURSO: José Ignacio Linazasoro reformará la plaza de los Amantes de Teruel</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<strong>El proyecto ´Omnia Vicit Amor` de José Ignacio Linazasoro gana el concurso internacional de ideas para reformar la plaza de los Amantes de Teruel con un proyecto que apuesta por el agua, la vegetación y la cerámica y que respeta el protagonismo de la torre de San Pedro</strong>

<a href="http://2.bp.blogspot.com/_7Na4X_z6kkI/SNIUcs8j2xI/AAAAAAAAAW0/4oHmFJ_LObY/s1600-h/2008-09-18_los_amantes.jpg"><img src="http://2.bp.blogspot.com/_7Na4X_z6kkI/SNIUcs8j2xI/AAAAAAAAAW0/4oHmFJ_LObY/s400/2008-09-18_los_amantes.jpg" border="0" /></a>Imagen:
Proyecto de José Ignacio Linazasoro

El arquitecto José Ignacio Linazasoro será el encargado de reformar la plaza de los Amantes de Teruel después de que su proyecto "Omnia Vicit Amor" haya ganado el concurso internacional de ideas financiado por el departamento de Política Territorial, Justicia e Interior del Gobierno de Aragón. Linazasoro ha planteado para Teruel una plaza que pretende “convertir el vacío actual en un lugar”, definiéndolo como un “alto en el camino en la encrucijada de recorridos entre la plaza del Torico y el Mausoleo” y haciendo así de él un espacio apto para usos diversos.

En la propuesta Linazasoro aborda la resolución de los dos niveles que presenta actualmente la plaza mediante la construcción de una nueva escalera de acceso hasta la calle Matías Abad, que resuelva con claridad y fluidez la conexión entre ambos niveles. Para esta zona, además, se propone la construcción de un ascensor urbano para el acceso a discapacitados, así como una rampa por la calle Tras el Mercado. De igual modo, Linazasoro aborda con su propuesta la nivelación del entorno del Mausoleo generando una terraza en la trasera de la Casa Hinojosa con vistas al nivel inferior de la plaza.

Cabe destacar, como elemento arquitectónico más emblemático y visible, la incorporación de una fuente inclinada de fondo cerámico, en homenaje a la tradición cerámica de la ciudad, que generará un continuo pero suave rumor. A esta fuente principal se unen otras menores de agua potable en los lugares de desembarco de escaleras y ascensores, para refresco de los viandantes. La propuesta entorno al agua se cierra con un pequeño canal que recorrerá el contacto de la escalera con el nivel inferior de la plaza.

En cuanto a los materiales, "Omnia Vicit Amor" apuesta por pavimentos pétreos diseñados en función de los diferentes espacios a excepción de la parte baja de la Torre de San Pedro que se resolvería con hormigón ruleteado. La vegetación como elemento de delimitación espacial también adquirirá protagonismo con jardineras con especies autóctonas unidas a los bancos, hiedra en los muros y árboles para generar zonas de sombra.

El arquitecto vasco ha contado como colaboradores para el proyecto con Hugo Sebastián de Erice, Ricardo Sánchez González, Ana Fernández de la Puebla y el prestigioso ceramista Toni Cumella.

El departamento de Política Territorial, Justicia e Interior ha destinado, a través de la dirección general de Administración Local, 72.000 euros para financiar este concurso que ha otorgado un Primer Premio, un Segundo Premio y cuatro accésit a los equipos seleccionados de las nueve propuestas que se han recibido.

El Segundo Premio del Concurso ha ido a parar a manos del proyecto "A Flor de Piel", de los aragoneses Andrés Navarro Borque y Gabriel Lasa Cabello. El jurado ha querido destacar esta idea por su “valor argumental” al hacer una apuesta “vegetal y floral” que protege el mausoleo donde están enterrados los Amantes de Teruel. De hecho, el jurado ha recomendado a los autores que estudien la posibilidad de proponer al Ayuntamiento de la capital “actuaciones periódicas” en este entorno apostando por la vegetación y las flores.

Los accésit del concurso han ido a parar a Tomás Guitarte Moreno; Antonio López Sánchez y Alejandro Martín Ferrer; María Ángeles Navas Vinagre y al equipo formado por Óscar Escuder Sánchis y Francisco Nicolás Tudón.

El concurso internacional de ideas para reformar la plaza de los Amantes se convocó con la intención de mejorar la imagen de esta zona emblemática de la ciudad, paso obligado de todos los turistas que visitan el mausoleo de Los Amantes, la Oficina de Turismo o la torre de San Pedro, declarada Patrimonio de la Humanidad. La plaza de los Amantes, cuya última reforma data de los años 60 y fue realizada por los arquitectos Carlos Ferrán y Eduardo Mangada, presenta en la actualidad un claro estado de abandono.

El jurado ha estado compuesto por José Ángel Biel (Vicepresidente del Gobierno de Aragón), Miguel Ferrer (Alcade de Teruel), Rogelio Silva (Consejo de Política Territorial del Gobierno de Aragón), Luis Muñoz (Concejal del Ayuntamiento de Teruel), Lourdes Rubio (Directora General de Administración Local), Jaime Vicente Redón (Director General de Patrimonio del Gobierno de Aragón), Alejandro Rincón González de Agüero (Arquitecto del Gobierno de Aragón), Ester Lamata (Arquitecta del Colegio de Arquitectos de Aragón), Luis Franco Lahoz y Florencio Conde (representante del Colegio de Ingenieros de Caminos).

Ref.
José Ignacio Linazasoro [<a href="http://www.linazasoro-arquitecto.com/">www.linazasoro-arquitecto.com</a>]

Fuente: Centro de Enlace AE, BCN<p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/metablog/concurso-jose-ignacio-linazasoro-reformara-la-plaza-de-los-amantes-de-teruel.html">CONCURSO: José Ignacio Linazasoro reformará la plaza de los Amantes de Teruel</a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Apuntes sobre el Congreso de la UIA en Torino</title>
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		<pubDate>Sun, 31 Aug 2008 23:06:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Gorbatt</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arquitextos]]></category>
		<category><![CDATA[_Arqa/News-Archivo]]></category>
		<category><![CDATA[Luis J. Grossman]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Como ocurre cada tres años, se realizó en el verano europeo de 2008, en la ciudad de Torino, Italia, el 23º Congreso Mundial de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA). Y habida cuenta de la poca prensa que tuvo entre nosotros ese encuentro masivo, que reunió a más de 9.000 colegas de todo el mundo [...]</p><p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/apuntes-sobre-el-congreso-de-la-uia-en-torino.html">Apuntes sobre el Congreso de la UIA en Torino</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="intro">Como ocurre cada tres años, se realizó en el verano europeo de 2008, en la ciudad de Torino, Italia, el 23º Congreso Mundial de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA). Y habida cuenta de la poca prensa que tuvo entre nosotros ese encuentro masivo, que reunió a más de 9.000 colegas de todo el mundo en las instalaciones del Lingotto, me pareció un deber trazar una breve crónica de lo acaecido.</p><span id="more-210601"></span>El rótulo que tuvo el congreso era &#8220;Transmitting Architecture&#8221;, que más allá del discutible gerundio aludía a la idea de &#8220;transmitir la arquitectura&#8221; en una locución que fue discutida por Lucien Kroll, el recordado arquitecto belga, quien manifestaba que esa frase implicaba el olvido de la participación del usuario en la gestión arquitectónica.Debo aclarar que asistí como disertante, de modo que la captación del congreso fue más abarcativa por parte de algunos colegas como Carlos Spárvoli, arquitecto jujeño que salía de una sala para entrar en otra, sin pausa ni descanso, y Francisco Fasano, representante de Teleproyecto, con la cámara en todo momento enfocada en los paneles más importantes y los episodios más trascendentes del congreso.</p>
<p>De todas maneras, mi presencia como espectador fue por momentos feliz y de a ratos frustrante por la inevitable coincidencia de temáticas y oradores que a la misma hora se desarrollaban en lugares distantes entre sí. Había, pues, que decidir y descartar, lo que sucede en todos los encuentros multitudinarios de esta clase.</p>
<p>La polémica se suscitó desde el primer día, ya que en su discurso inaugural, el Ministro de Bienes Culturales de Italia, Sandro Bondi, hizo una crítica severa del papel jugado por los arquitectos de la segunda mitad del siglo pasado, enrolados en una tendencia mediática en la que la búsqueda de lucimiento en temas de grandes obras, dejó de lado a la resolución de problemas como el de la vivienda popular. Este anatema del ministro, pronunciado en el propio seno del congreso, tuvo ecos en la prensa diaria de Italia y dio origen a una airada respuesta por parte del arquitecto Massimiliano Fuksas en su conferencia magistral en el congreso, en el estadio de Palavella. Los dos planteos, el del ministro y el de nuestro colega, merecerán en su oportunidad sendas reflexiones, pero me parece que resulta pertinente recordar en esta ocasión la frase de Shalom Aleijem en su comedia Tevie, el lechero (transportada a la comedia musical como El violinista en el tejado): Los dos tienen razón.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.arqa.com/index.php/_arqanews-archivo/apuntes-sobre-el-congreso-de-la-uia-en-torino.html">Apuntes sobre el Congreso de la UIA en Torino</a></p>]]></content:encoded>
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