Una ciudad debe establecer los límites de la privacidad y de lo común; analizamos sendos proyectos de construcción urbana en Groningen (Holanda) y Viena.
El urbanismo siempre tiene relación con la política, en el sentido amplio de la palabra. La política viene de polis, de la correcta organización de la ciudad, y tiene que ver con la gestión del espacio y los equipamientos públicos. Actuar sobre el espacio público es actuar sobre lo que es común. Y el espacio público no es un vacío separado por una clara y definida línea de otro tipo de espacio, generalmente interior, que es privado. Las calidades que definen al espacio público son, por un lado, su habitabilidad y su posible apropiación por los habitantes; y por otro, los espacios de transición entre los adentros y los afueras. Enfatizaremos en este artículo estos espacios de transición entre los usos residenciales y los espacios públicos, fundamentales para una ciudad de calidad, segura, amigable con las personas y variada en sus usos.Frauen Werk Stadt, en Viena
El conjunto Frauen Werk Stadt, (barrio de las mujeres trabajadoras), renombrado Margarete Shütte-Lihotzky Hof, fue promovido por la Oficina de la Mujer de Viena, se inició en 1992 con un concurso entre equipos exclusivamente de arquitectas, para proponer un desarrollo residencial basado en los requerimientos de la vida cotidiana y, específicamente, en las necesidades de las mujeres. El concurso lo ganó Franziska Ullmann, que hizo el desarrollo urbano y uno de los edificios. Para los otros se escogieron a Elsa Prochazka, Gisela Prodeka y Liselotte Peretti. El objetivo era convertir la experiencia de la mujer en la vida cotidiana en criterio de diseño, tanto en el proceso de planificación urbana como en la construcción de viviendas; aumentar su participación en la construcción de la ciudad y en los lugares de decisión política; y demostrar que los criterios de diseño para viviendas y espacio público, con visión de género, no sólo son un manifiesto teórico sino que se pueden llevar a la práctica y son beneficiosos para todo. Su espacio público está pensado para los usuarios, con lugares de juegos y actividades para diferentes edades. Al conjunto de viviendas con zonas de trabajo se le suman los equipamientos de proximidad; una guardería, un dispensario médico, el centro de vecinos, una estación de policía y comercios. Algunos criterios de diseño son los recorridos abiertos a la vista de todo el conjunto, sobre todo en las entradas; las escaleras muy visibles y con buena iluminación; los espacios de almacenamiento accesibles en planta baja, para bicicletas y cochecitos de niños; las azoteas utilizables comunitariamente; y la creación de espacios de encuentro.
Compact City, en Viena
La manzana de la Compact City (1995-2001), situado enfrente del anterior proyecto del equipo Bus Architektur, encabezado por Laura Spinadel, es un valioso caso de superposición y mezcla de usos en una manzana plurifuncional, con viviendas, comercios, oficinas, un supermercado, restaurantes, aparcamientos y equipamientos como una guardería. Con un laborioso proceso de proyecto y gestión se ha conseguido realizar una manzana urbana, en la cual se superponen distintos usos configurando un sistema de espacios públicos, accesos, marquesinas y pasarelas. De esta manera, genera una diversidad y complejidad necesarias por su localización periférica alejada del centro de la ciudad, y evita la reproducción de barrios monofuncionales. Ambos proyectos apuntan hacia un futuro hecho de la mezcla de funciones, la superposición, la relación vivienda y trabajo y las piezas urbanas variadas.
Schots 1 y 2, en Groningen
La ciudad de Groningen (Holanda) ha hecho de la renovación de antiguas áreas industriales su modelo de transformación. En este contexto se sitúa el proyecto de los Schots 1 y 2 (1998-2003), del estudio S333 Architecture+Urbanism, dos manzanas residenciales y polifuncionales, muy relacionadas entre ellas. Una megaforma que sitúa las viviendas en los espacios semipúblicos, con una calle pública comercial en su eje, que va configurando cubiertas hechas con grava y césped sobre los aparcamientos y comercios, de forma que se produce una agradable y sutil transición entre lo público y lo privado.
En la relación entre lo privado y lo público es esencial la existencia de gradientes de privacidad, es decir, espacios de transición. De ello tenemos muy buenos ejemplos en Catalunya, desde la Casa Bloc en Barcelona, del Gatcpac (1934-1936), hasta el Walden 7 en Sant Just Desvern, del Taller de Arquitectura (1972-1977). La arquitectura moderna quiso introducir espacios intermedios, como en el grupo de viviendas para la cooperativa de agentes comerciales en la calle Santa María Micaela en Valencia (1958-1961), de Santiago Artal, en el que los edificios pantalla y el bloque bajo, que matiza la transición entre la calle corredor y los edificios modernos, delimitan un patio comunitario que da acceso a las viviendas y que recuerda las pequeñas plazas de Amsterdam, conceptualizadas por Jacoba Mulder y proyectadas por Aldo van Eyck en los años sesenta.
Por tanto, tan importantes como los metros cuadrados de la vivienda lo son los de espacio público, semipúblico y semiprivado que puede disfrutar cada habitante en aceras, paseos, plazas, jardines, pórticos, marquesinas, patios, pasarelas y cubiertas. La clave es que la puerta de la vivienda no dé directamente a un espacio transitado y ruidoso.
Es decir, que dé a un tranquilo y vivo espacio público.
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