Esta intervención, modesta y arriesgada a la vez, pretende mostrar la intemporalidad de las formas tradicionales, hechas por constructores y artesanos anónimos, en contraste con la naturaleza ligera, evanescente y degradable de lo contemporáneo. La Torre de Huercal Overa es una atalaya Nazarí del siglo XIII, que fue construida en los momentos finales de este reino.





Los objetivos principales del proyecto han sido la hacer la torre accesible y restaurar el edificio original. Los criterios seguidos son los de preservar los materiales originales siempre que sea posible, eliminando adiciones para que resurjan los elementos originales. Dada la importancia arqueológica del lugar, los nuevos elementos que se implantas están concebidos como objetos desmontables, colocados directamente sobre el terreno sin cimentación y diseñados con materiales que contrastan con los utilizados originalmente en la construcción de la torre. En lugar de reconstruir, el proyecto enfatiza lo nuevo para resaltar los elementos originales desaparecidos.
Se utiliza la topografía existente para minimizar la alteración del suelo. El aparcamiento se sitúa en una meseta existente. La oficina de atención al público se ubica en una caseta monolítica de acero corten. Como un contenedor marítimo, indica su carácter provisional y reversible.
Para recuperar el acceso original a la torre, se ha diseñado una escalera de acero corten. Se trata de un objeto ligero y metálico, que contrasta con la materialidad de la construcción original. Frente a la solidez de las formas rectangulares de la torre, la escalera es un elemento circular y oxidado de naturaleza provisional.
Este cilindro de acero se perfora selectivamente para crear vistas controladas del paisaje. De esta manera, al recorrer las escaleras, se incita a la contemplación de este paisaje desértico azotado con frecuencia por fuertes vientos.
El criterio fundamental para la restauración de la torre existente fue conservar los elementos originales, eliminado los añadidos y haciendo emerger los materiales originales allí donde ha sido posible. Para ello se cerraron huecos de riente apertura, se eliminaron capas de yeso y pintura para encontrar el revestimiento interior de ladrillo. Del mismo modo en el exterior, se reparó el muro de tapial, conservando en la medida de los posible la pátina original.






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