El Colegio de Arquitectos debe ser la casa de los arquitectos, el espacio donde confluyan. Un lugar de encuentro y de articulación entre los diferentes actores que participan en nuestra disciplina. El espacio arquitectónico emerge como la pieza fundamental para la generación de esa confluencia.














Un gesto inicial -un plano plegado- se transformó en un elemento que configura ese espacio de confluencia. Desde una situación bifronte, ese elemento estructural que toma forma y cuerpo constructivo anuncia, por un lado, la generación de un espacio al interior del edificio y, por otro, una apertura hacia el espacio público del centro histórico de Santa Fe. Se convierte así, pliegue y espacio, en un dispositivo de transición entre la arquitectura y la ciudad. Hay un primer límite, preciso, contundente, una tapa que reconstituye la escala urbana, que contiene lo que sucede a partir de ese punto, un microclima autónomo desde sus formas, una sucesión de espacios drenantes. Esta obra participa en el acontecimiento urbano en el que se encuentra como una pieza de continuidad de la escala del tejido edificado, pero genera además una clara ruptura desde lo perceptual, tecnológico y formal.
Desde lo ambiental la pieza de hormigón visto responde a la noción de generar una situación ambiental de mitigación del sol del oeste, que en el caso de Santa Fe es la orientación con incidencia climática más extrema en nuestros veranos calurosos. Además de ser la imagen de la institución, esta pieza de hormigón actúa como un dispositivo que gradúa y administra la incidencia de los rayos solares que se introducen ya destilados hacia el interior del edificio. Una trama tridimensional de espacios de encuentro estructura las unidades funcionales, respetando un principio de flexibilidad permanente en todo el edificio. En el segundo nivel, se abre a través de la medianera una conexión que integra el nuevo edificio a las oficinas anteriores del colegio que mantendrán usos vinculados al mismo. Pocos materiales, nobles, contundentes dan la noción de permanencia e intemporalidad.



Tuve la oportunidad de observar personalmente este edificio, y me pareció muy grotesca (la fachada), lo de evitar el sol de la tarde no es más que un pretexto para realizar esa máscara, me gustaría saber si este dispositivo ayuda de alguna manera a aprovechar el sol durante el invierno.
Muy feo ver desde dentro esta fachada de hormigón todo el día, fatal la verdad. No se tiene solo que copiar y mal, el dinero es muy difícil de obtener y muy fácil gastarlo mal, estas perforaciones a que responden? No tiene el menor estudio este edificio, y es la sede del colegio de arquitectos, nada menos. Yo la verdad no buscaría ningún arquitecto que este colegiado aquí para darle ningún encargo. Como se puede dejar hacer lo que sea. A ver si lo piensan un poco más.
Tenes razón, no contrates un arquitecto, hacelo vos mismo que seguro te va a quedar lindo y más caro. Aprovecha la imagen del vecino y macheteate como poner los aires acondicionados con un look bien urbano, que de eso se ve que sabes bastante. Aparte me parece que tu visión urbana le puede venir bien a la ciudad, una vision crítica y destructiva. No te olvides que es un edificio para los arquitectos, quienes entienden perfectamente el sentido del proyecto, en cambio si fuera para un cliente seguro le pondrían tejas y ladrillo a la vista para hacer sentir al usuario que vive en Pinamar o en Bariloche. Con ventanas de vidrio repartido para no dejar pasar la luz y canaletas por todos lados para evitar inundar a los vecinos con el agua que corre por sus techos. Aparte con 30 tejas por metro cuadrado se logra un techo “liviano” y con 120 solapes que pueden fallar y dejar entrar agua. Eso es todo por hoy, saludos.
Estimado usuario del sitio: la arquitectura no se trata de gusto, para poder opinar de arquitectura hay que tener el conocimiento suficiente como para poder acompañar la crítica con un fundamento sólido y concreto. Tu comentario es una actitud sumamente pasiva y descuidada, demostrando falta de análisis en conceptos básicos que rigen en la arquitectura. Lamentablemente tenemos una sociedad que se empeña en explorar terrenos que desconoce y en consecuencia de ello no empeñan su energía en lo que realmente son conocedores.
Saludos cordiales.
Repito este edificio es feo, feo, por suerte mis impuestos no pagaron este edificio, quien dijo que el arquitecto es la vos sabia y del saber hacer arquitectura, saber ver los errores constituye un acto democrático de no aceptar o dar por echo que lo construido por un arquitecto es sin lugar a dudas algo inamovible, sin consenso con los vecinos de este barrio por ejemplo, la crítica siempre es destructiva sino al contrario sería un elogio, venga un saludo y aprender a ser mas críticos que no pasa nada ya está construido, en eso se basa la democracia, poder criticar y disentir de lo que otro produce, el ser arquitecto no te autoriza a poder hacer lo que te venga en ganas, con dinero público o privado.
Tenes razón Luzuriaga, es la arquitectura fashion marketinera carente de todo sustento, es mÁs feo que la obra de Ghery.
Louis Kahn (de una conferencia en el Politécnico de Milán, 1967): “Ante todo debo decir que la arquitectura no existe. Existe una obra de arquitectura. Y una obra de arquitectura es una oferta a la arquitectura en la esperanza de que ésta obra pueda convertirse en parte del tesoro de la arquitectura. No todos los edificios son arquitectura. El programa que se recibe y la traducción arquitectónica que se le da deben venir del espíritu del hombre y no de las instrucciones materiales”.
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