La transformación de una metrópolis latinoamericana
publicado en Revista Ambiente
Introducción
Entre 1997 y 2003, las ultimas administraciones políticas de la ciudad de Bogota invirtieron en espacio publico como ninguna otra lo había hecho en el pasado y produjeron diferentes programas que establecieron las bases para un exigente plan de Renovación Urbana.
Un sistema de legislación sobre usos de suelo y planificación urbana llamado Plan de Ordenamiento Territorial o POT, implantado en 1997, insto a cada una de las ciudades colombianas a elaborar un plan de renovación urbana local a ser implantado en un periodo de tres años.
En Bogota, donde la pobreza y el crimen habían degradado gran porcentaje de barrios y áreas de la ciudad, el resultado fue una gran transformación llevada a cabo gracias al trabajo de tres gobiernos sucesivos que se conjugaron con el único objetivo de cualificar el espacio público urbano.
El POT va mas allá de los niveles estéticos, promoviendo la sustentabilidad social y ambiental a través del diseño urbano y concentrándose especialmente en la participación comunitaria, la restauración del medio ambiente, y la calidad del espacio publico construido.
El criterio general del programa será utilizado como guía de todos los proyectos hasta el año 2010, particularmente aquellos relacionados con áreas peatonales, conexiones vehiculares y espacios verdes.
La inclusión de Arquitectos Paisjistas en los equipos multidisciplinarios que planearon y dirigieron los planes y proyectos representa una nota de esperanza en la profesión dentro de América Latina, donde el reconocimiento de la misma es aun lento.
En Bogota, estos equipos estuvieron a cargo de delinear planes maestros para el sistema de parques y para la revitalización del sistema hidrológico-paisajístico de la ciudad. Estos planes se fragmentaron en 30 proyectos a corto plazo a ser concluidos en el 2004; 30 a ser terminados en el 2007, y otros 30 en el 2010.
A continuación se exponen algunos ejemplos que estructuran estos programas y proyectos de renovación urbano-paisajística.
Albores del renacimiento de una ciudad degradada
Como resultado de la super población que Bogota experimento durante los últimos 30 años, pasando de 1.000.000 de habitantes a 7.000.000, la ciudad se convirtió en una de las mas caóticas e inseguras de Latino América. Un exhaustivo Estudio Ambiental realizado entre 1993 y 1996 puso de manifiesto los problemas de la ciudad y la necesidad de acciones políticas fuertes, llevadas a cabo en conjunto con las autoridades distritales y la participación de la comunidad.
Entre otras cosas, este estudio demostró como los procesos de crecimiento urbano no planificado y localización de asentamientos urbanos y semi-urbanos en áreas ambientalmente vulnerables, originaron enorme presión en los recursos naturales de la ciudad, y por consiguiente generaron una creciente degradación de las condiciones de vida de la misma. Pero la consecuencia negativa mas relevante fue la pérdida de paisajes significativos dentro y alrededor de la ciudad, así como de los recursos hídricos que históricamente habían sido importantes referencias físicas e históricas de la misma.
La estructura física de Bogota esta conformada por una cadena montañosa en el este, los Cerros Orientales, y en el oeste por el Río Bogota, en el cual desaguan varios ríos secundarios y arroyos que bajan de aquellas montañas. Este sistema de cuerpos de agua y humedales fue durante la época de la colonización la fuente de no solo el agua de consumo, sino de actividades económicas básicas y principalmente de la existencia de habitats naturales de flora y fauna local.
Este sistema hidrológico recolectaba el agua de lluvia completando un ciclo natural que evito durante años las inundaciones en la ciudad, pero cuando en el sigo XIX los asentamientos urbanos comenzaron a crecer sin sistemas de desagües planificados, los cuerpos de agua se convirtieron en depósitos de basura y sirvieron como sistemas de cloacas naturales.
Para aliviar esta situación se construyeron acueductos, desagües y plantas de tratamiento, pero la constante expansión urbana acompañada de la expansión vial origino además la fragmentación de humedales y sistemas hidrológicos en general.
Con el tiempo, los cuatro ríos principales se canalizaron bajo tierra borrándolos de la mirada de los bogotanos, y al momento de los estudios ambientales realizados en los 90, solo un 20% del Río Bogota, que aun corría en gran parte a cielo abierto, fue catalogado como no contaminado.
El POT busca devolver a la ciudad su sistema verde natural y su significado cultural, y reconectarla con la bio-region circundante. Para esto se demarco un área denominada Estructura Ecológica Primaria de Bogota que comprenden las principales áreas y corredores naturales que conectan a la ciudad con la región, y que sirve como base para la aplicación de los nuevos proyectos.
Diana Wiesner, Arquitecta Paisajista colombiana, estuvo a cargo de la dirección de tres Planes Maestros que trabajan en la mencionada reconexión:
1. Restauración de humedales urbanos y bordes del Río Bogota
2. Plan de Manejo de las Cerros Orientales y su reconexión con el sistema de espacios verdes de la ciudad
3. Revitalización del sistema de parques y reforestación
Los procesos de análisis y planificación para estos proyectos fueron llevado a cabo por grupos interdisciplinarios de arquitectos, ingenieros y arquitectos paisajistas, bajo la dirección administrativa del alcalde Enrique Peñalosa, quien cumplió su mandato en el 2002. Peñalosa gano prestigio internacional por la serie de proyectos innovadores y prontamente aplicados en la ciudad de Bogota, actuando como Visiting Scholar en la Universidad de Nueva York hasta este año cuando volvió a Colombia para seguir con su carrera política.
En los tres planes mencionados el agua aparece como el elemento unificador e identificatorio, enfatizando simbólicamente su importancia histórica y cultural en Bogota.
El plan para el Río Bogota, el cual apunta a la recreación de sus características naturales y flora nativa, será parte de la restauración del sistema hidrológico conformado también por humedales. Aun cuando el Río aun esta en fases de análisis, varios humedales urbanos ya han sido restaurados.
En algunos casos el proceso de restauración ha sido bastante controversial ya que los ciudadanos prefieren una imagen natural, resultando poco exitosos determinados ejemplos que utilizaron canalizaciones en hormigón o materiales duros.
Un caso que ha sido celebrado ampliamente por el publico bogotano es el humedal de Santa Maria del Lago, localizado en un área residencial de la ciudad. Este humedal, de 7 has, se había convertido en un basural, sin acceso por supuesto, donde las aguas de lluvia se mezclaban con las aguas cloacales.
El equipo decidió canalizar las aguas hacia el sistema de cloacas de la ciudad, y permitió que este bajo recolectara las aguas de lluvia naturalmente, restaurando sus bordes, replantando especies acuáticas nativas, y rediseñando el espacio en general. Las formas curvas del lago central se mantuvieron y se genero un circuito aeróbico perimetral que en algunos puntos se extiende hacia el borde acuático y genera lugares de descanso con bancos.
El Plan para la Reserva de los Cerros se basa en la recreación de conexiones tanto visuales como ecológicas entre estos y la estructura urbana, y la preservación del paisaje natural y cultural que este sistema representa. En el pasado esta conexión se materializaba por medio de ríos y arroyos que bajaban desde las montañas hacia la ciudad, pero la mayoría fueron canalizados o entubados bajo tierra, por lo cual la relación visual se había perdido casi completamente.
Los Cerros Orientales, que cubren una superficie de aproximadamente 14000 has y llegan a una altura de 3300 m, conforman la referencia visual mas importante tanto para los residentes como para los visitantes de la ciudad de Bogota. La vegetación existente crece en diferentes niveles y la biodiversidad existente es única.
El plan retoma el agua como elemento de diseño y estructuración de espacios re-materializándose en canales (sea de piedra, ladrillo o vegetación), que corren a través de parques lineares, avenidas, senderos peatonales o bicisendas. Este tipo de conexiones lineares sirven además como corredores que sustentan la fauna y la flora de la región.
El Parque Nacional, Parque del Virrey y Quebrada de la Vieja son ejemplos de este tipo de proyectos hoy usados ampliamente por toda clase de publico.
La Avenida Jiménez, que cruza el centro histórico de Bogota en el barrio La Candelaria, ha sido reforestada con especies nativas que aluden al pasado, cuando el Río San Francisco corría a cielo abierto a través del mismo sitio. Por esta razón se construyo en su lugar un espejo de agua linear, a manera de fuente poco profunda, en cuyos costados la gente se sienta y descansa creando una imagen fuerte que remite justamente a la relación del río y los ciudadanos.
Esta Avenida tiene una especial importancia ya que culmina en un área, a unas cinco cuadras del área institucional de la ciudad, que hasta hace un año y medio se había convertido en la mas peligrosa de Bogota.
Este área, de 25 has, era el sitio donde la venta de drogas y la prostitución se habían convertido en las principales actividades. Abandonado, y tomado por la gente de la calle, este lugar no era visitado por ningún ciudadano preocupado por su destino.
El gobierno decidió demoler las 25 has y relocalizar a sus residentes para construir un parque publico que atendiera a una zona deprimida, y que al mismo tiempo revitalizara una zona de connotación altamente negativa. Así nació el Parque del Tercer Milenio cuya primer etapa de 10 has fue inaugurada en el 2003 y las restantes 15 fueron inauguradas en julio del 2005.
Las principales características estéticas del parque se relacionan con la construcción de unos taludes, conformados con los restos de la demolición, y cubiertos de césped y especies cobertoras de color en el lado interno del parque, que hacen de barrera auditiva y visual, enmarcando la vista de los cerros en la distancia.
También aquí se trata el tema de la huellas del pasado, ya que es en este preciso lugar donde, hace tiempo, se cruzaban los ríos San Francisco y San Agustín, los cuales fueron recreados con dos fuentes bajas que funcionan de día y se vacían de noche.
Debido a la diversidad de proyectos y a la escala con la que trabaja el POT, no es fácil juzgar el éxito de los mismos a largo plazo, así como tampoco de los grandes cambios que se llevaron a cabo en Bogota. Sin embargo, los principales objetivos ambientales y sociales a los que se apunto han tenido buenos resultados, habiéndose demostrado principalmente una fuerte voluntad social y una actitud positiva frente al cambio.
La modificación y re-planificación de la ciudad existente hacia una “mas verde” demuestra también su efecto directo en el comportamiento, aceptación y apropiación de la gente de los lugares que la conforman, así como demuestra también la necesaria coparticipación de la comunidad y los gobiernos para el logro de estos resultados.
El de Bogota es un caso bastante claro de cambio no solo de imagen sino de conciencia y responsabilidad cívica y política compartida, único medio por el cual esta transformación era posible. El sistema vial, peatonal y de parques esta hoy ampliamente mejorado y modificado, y los detalles de cada uno derivarían en tres artículos diferentes, pero lo que es indiscutiblemente remarcable y busca mostrarse a través de esta nota es el estado de la situación actual del paisaje de una ciudad que históricamente ha sido controversial y que hoy por hoy mira al futuro con una sólida base de sustentabilidad, y del proceso llevado a cabo para llegar a este punto.
María Jimena Martignoni nació en 1971 en Buenos Aires. Se graduó como Arquitecta en la Universidad de Belgrano y completo estudios de Posgrado en Especialización de Planificación del Paisaje en la Universidad de Buenos Aires y en Ambiente, Sociedad y Economía en la FLACSO.
Trabajo desde 1999 hasta el 2001 en una firma de Planificación del Paisaje en EEUU, y desde Enero del 2004 escribe de manera free-lance para la Landscape Architecture Magazine (EEUU) y Topos Global (Europa) sobre proyectos de Planificación del Paisaje en América Latina.
El artículo original, al igual que todas las fotos, fueron publicadas en Landscape Arquitecture Magazine, USA, Octubre 2004. El fotógrafo es el colombiano Abdu Eljaiek.
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